“El oficio más antiguo del mundo no es la prostitución, es el de mirar para otro lado” (1).

“El oficio más antiguo del mundo no es la prostitución, es el de mirar para otro lado” (1).

A continuación pasamos a reproducir la intervención del FAI en la mesa redonda realizada en el salón de actos de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología (Campus de Somosaguas), de la Universidad Complutense de Madrid. Este trabajo se enmarca dentro de la preparación que viene realizando el FAI de la próxima Conferencia Internacional contra todas las formas de esclavitud, a celebrar en Madrid los días 28 y 29 de abril.

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Posmodernidad, posverdad, mayorías silenciosas, mirar para otro lado… todos son síntomas de una decadencia civilizatoria que se muestra incapaz de afrontar la realidad. En este contexto es de agradecer la iniciativa de la próxima Conferencia Internacional contra todas las formas de esclavitud que aparece como elemento disruptivo abordando una realidad de la que es difícil escapar por lo explícito de su agresión contra la dignidad de las personas y los pueblos.

Esta aportación, en buena medida fruto de una reflexión colectiva hecha en el FAI, se podría articular en cinco puntos:

1.- HAY QUE RECONCEPTUALIZAR LA ESCLAVITUD.

2.- ESCLAVITUD E IMPERIALISMO LÓGICAS CONVERGENTES.

3.- CAUSALIDAD Y ESCLAVITUD.

4.- “BENEFICIARIOS PRECARIOS” DE LAS DINÁMICAS DE ESCLAVITUD.

5.- PROBLEMA POLÍTICO, PROBLEMA HUMANITARIO.

6.- NECESIDAD DEL INTERNACIONALISMO.

1.- La esclavitud es un fenómeno global, que nos avergüenza como humanidad; que es complejo y que adopta formas muy diversas; que se intenta invisibilizar; que expresa de forma inequívoca a lo que pueden llegar las relaciones de dominación; que supone un negocio que se aproxima, en el caso de trata de personas, al de la venta de armas o del tráfico de drogas; y que comparte con éstos la lógica de maximizar el lucro a cualquier precio.

Formalmente en pleno s.XXI se ha abolido la esclavitud, las prácticas relacionadas con ella y el trabajo forzoso. De hecho constituyen un delito internacional, que además es considerado como:

– Un «crimen de guerra» cuando son practicados por un Estado beligerante contra los nacionales de otro Estado beligerante;

– Un «crimen de lesa humanidad» cuando son practicados por funcionarios públicos contra cualquier persona, independientemente de las circunstancias y la nacionalidad de ésta.

Sin embargo, bajo este ropaje formal que no puede desdeñarse, la esclavitud está presente en los 5 continentes en “cuantificaciones mínimas” que superaban ya los 40 millones de personas en 2016 (2), dato que se dispara si se discuten ciertos estándares internacionales en temas como el trabajo infantil.

Pero, ¿de qué hablamos cuando utilizamos el término esclavitud?, ¿por qué se utilizan cada vez más términos como nuevas formas de esclavitud (NFE) o formas de esclavitud moderna?

La actual definición de esclavitud que se maneja en el derecho internacional data de 1926, en aquella época la Sociedad de Naciones, a cuya cabeza estaban las potencias coloniales, definió la esclavitud como: “el estado o condición de un individuo sobre el cual se ejercitan los atributos del derecho de propiedad o alguno de ellos (3)”. La Convención suplementaria de 1956 (4) ampliaría la condena a prácticas de “condición servil” como la servidumbre por deudas, la servidumbre de la gleba, los matrimonios pactados como contrapartida económica, la entrega de niños con tal finalidad, la transmisión de la mujer como herencia, etc. Pero ya no se aborda la definición de esclavitud que desde entonces queda anclada al concepto jurídico de propiedad. Un concepto superado por la dinámica productiva capitalista que había dado el salto a la explotación del asalariado en las entonces metrópolis de un mundo marcado por la dinámica colonial. (A mediados del s XIX un esclavo africano puesto en EE.UU. costaba al cambio entre 30.000 y 40.000$, hoy en EE.UU cuesta entre 3.000 y 8.000$, en Ghana 200$ y en Nepal se consigue un niño hasta por 10$ (5)).

Esta negativa a reconceptualizar no es neutral. Permite, entre otras cosas, que los países occidentales hegemónicos aparezcamos en estudios sobre el tema de la esclavitud con los niveles más bajos de prevalencia: 0,018% de la población, por ejemplo, en EE.UU y Canadá. También España está en el grupo de los países ejemplares, cuando somos el primer destino de turismo sexual en la UE y el tercero a nivel mundial después de Tailandia y Costa Rica, con más de 1.700 clubs de alterne que mueven más de 5 millones de euros/día; por no hablar de las condiciones de vida debajo de los mares de plástico en el sur de nuestro país; o del hecho de que hasta 2010 no hayamos tenido una ley específica de trata (a pesar de la presión de la UE, Convenio de Varsovia 2005 (6)), una ley que ha tenido que ser ampliada en 2015 y que no acaba de desembocar en una ley integral contra la trata de personas.

No se trata sólo de las NFE consentidas en el propio territorio, se trata también de las NFE inducidas en territorios ajenos. Sobre esto último no hay ningún ranking que conozcamos, ningún estudio puesto en marcha, es parte de la lucha ideológica existente y, por eso mismo, es fundamental al hablar de esclavitud y de cómo combatirla introducir el elemento del imperialismo porque no se puede concebir el fin de la esclavitud al margen de los demás problemas del mundo en el que vivimos.

2.- ¿Se pueden relacionar Imperialismo y esclavitud? Si nos atenemos a la forma de funcionar de las maquilas, de las empresas “extractivistas”, o de los monocultivos, por no mencionar casos como los cientos de miles de niños soldado, no nos faltarán referencias. Pero por la actualidad y el calado de lo que ocurre con Libia puede resultar especialmente relevante poner en relación un testimonio y una declaración separados en el tiempo por más de una década:

a) Testimonio de migrante desde Darfur (2018)

Mubarak Abdaha con 22 años abandonó Darfur (zona que ha estado sometida a un conflicto bélico prolongado en Sudán) con el sueño de llegar a la UE. Tras atravesar el norte del Chad llegó a Libia. Milicianos armados detuvieron el coche en que viajaban y secuestraron a todos los que iban en él. Su destino: trabajo forzoso en una mina de oro del sur de Libia. A las 5 de la madrugada les levantaban a latigazos para picar piedra sin apenas agua y comida hasta la puesta del sol. Trabajaban en la mina unos 200 esclavos sudaneses, chadianos, cameruneses y nigerianos. Algunos llevaban más de dos años y “les habían pegado tanto que habían enloquecido”. Una noche decidió escaparse, sabía que su captura suponía su muerte, pero consiguió su objetivo. En el momento del relato varios meses después de la fuga había llegado a Agadez, en Níger. donde confluyen varias rutas migratorias. A Abdaha nadie le tiene que explicar lo que es un estado fallido en manos de mercenarios, milicianos y mafias. El horror libio y el mayor control policial promovido por la UE han provocado un cambio de tendencia, desde finales del 2017 la cifra oficial de migrantes que retornan a Níger desde Argelia y Libia es mayor que la de quienes parten de Níger hacia Europa (7).

b) Declaraciones de Wesley Kanne Clark, general retirado del Ejército de los Estados Unidos y ex-Comandante Supremo de la OTAN durante la Guerra de Kosovo, donde dirigió el bombardeo de la OTAN sobre Yugoslavia. Y que en el año 2003 se postuló como precandidato del Partido Demócrata a la presidencia de los Estados Unidos.

“10 días después del 11-S del 2001, aproximadamente, fui al Pentágono. Ví al secretario Rumsfeld y al subsecretario Wolfowitz. (Al acabar) bajé las escaleras para ver a un montón de gente que solía trabajar para mí y entonces uno de los generales me llamó y me dijo: Señor venga aquí, tengo algo que hablar con usted un momento. Y le dije: Lo siento, estoy muy ocupado. Y me dijo: no, no… Me dijo “Hemos tomado la decisión de entrar en guerra con Irak” Esto sucedió alrededor del 20-S aproximadamente. Así que dije, ¿vamos a entrar en guerra con Irak?, ¿por qué? Él dijo “No lo sé”. Dijo “Supongo que no tenemos otra cosa que hacer”.

Fui a verlos unas semanas después, por aquel entonces ya estábamos bombardeando Afganistán. Y le pregunté ¿Aún vamos a entrar en guerra con Irak? Me dijo: “No, aún es peor que eso. Se fue a su escritorio, cogió un papel y dijo: “He cogido esto de arriba” se refería a la oficina del Secretario de Defensa, me dijo “Esto es una memoria que describe cómo vamos a invadir 7 países en 5 años, empezando por Irak, Siria, Líbano, Libia, Somalia, Sudán y para terminar Irán”. La verdad es… sobre Oriente Medio, que si allí no hubiera petróleo sería como África. 7 países en 5 años, yo le pregunté ¿Este es un memo clasificado?, me dijo ¡Sí señor!… El dijo, una cosa aprendimos, aprendimos que podemos usar nuestro ejército en la región de Medio Oriente y los soviéticos no nos pararán. El dijo, y tenemos cerca de 5 o 10 años para limpiar esos regímenes clientelares: Siria, Irán, Irak, antes de que el gran superpoder venga a desafiarnos. (8)

Irak invadido en 2003. Sudán dividido en Norte y Sur siendo la parte rica en petróleo proamericana. Somalia entre 2006 y 2009 se batió en una guerra interna, en 2007 USA intervino con su aviación. Libia y Siria invadidas en 2011. Sólo quedan Líbano e Irán, y de este último a todos nos suena el bloqueo comercial a que se les ha sometido con la excusa del posible desarrollo de armamento nuclear.

Seguramente Mubarak Abdaha desconocía la existencia de los mails en el Pentágono en 2001, pero sus circunstancias personales no han sido ajenas a las sentencias que para países enteros determinaban sus contenidos.

Tanto la esclavitud como el imperialismo son procesos marcados por una profunda deshumanización y desmantelamiento de las estructuras sociales, en los que existen muchos puntos de encuentro:

·  Tanto en la esclavitud como en el imperialismo se despliegan relaciones de dominación, esto es, de imposición sobre la voluntad ajena.

·  En ambos casos se despliegan dinámicas de apropiación que conllevan el despojar al otro de sus recursos propios, negándoles su capacidad de desarrollo. En la búsqueda a ultranza de beneficios no sólo se despoja de bienes materiales, también de familia, tierra, derechos sociales y políticos, amigos, lengua, dioses y hasta de la propia biología con el tráfico de órganos.

·  Para perdurar tanto la esclavitud como el imperialismo recurren a subsumir a sus víctimas incorporándolas a su dinámica al hacerlas creer que no hay otra alternativa, logrando así su obediencia.

· También el control mediante la represión física, legal e ideológica es un elemento compartido que intenta que no se altere el status impuesto.

·  Y todo ello en un contexto marcado por la arbitrariedad ya sea del señor, ya sea de los intereses del capital internacional de cada momento, lo que completa una relación de sumisión basada en la violencia.

3.- La semejanza de dinámicas no sitúa ambas realidades en un mismo plano desde el punto de vista de CAUSA – EFECTO. El Imperialismo hay que encuadrarlo en el ámbito de la causalidad, la esclavitud en el de los efectos, aunque desde el punto de vista causal aquel no agota ésta.

Tres consideraciones al respecto:

· Se invoca la pobreza como causa fundamental de la esclavitud, necesitamos dotarle de contenido político y sentido dinámico para combatirla en su origen, es más adecuado hablar de empobrecimiento.

· Se responsabiliza a las mafias de la trata y de la explotación de seres humanos, esas mafias que hacen ofertas de niños gratis para llenar los dinguis cuando hay temporal en el mar. Y si bien han de erradicarse hay que decir que no son los únicos responsables. No se puede entender el fenómeno de las mafias en ámbitos como las migraciones forzosas sin las políticas de extranjería y la compra de voluntades de terceros países que actúan como mano represora a sueldo.

Conviene recordar a Santiago Agrelo cuando afirmaba: “Las mafias no las crean los pobres, sino el poder. Nadie se pone en manos de una mafia si puede estar en manos de una autoridad legítima. Ninguno de nosotros acudiría a un usurero si la justicia nos diese lo que nos corresponde por derecho o lo que necesitamos por circunstancias extraordinarias de la vida. Las mafias las crea el poder cuando, a los pequeños, a los pobres, los deja desprotegidos en el ejercicio de sus derechos, en la soledad de sus problemas, en la angustia de sus vidas. Si el poder cierra las fronteras, nacerá una mafia que se ofrecerá a abrirlas. Resulta repugnante que el poder y sus voceros presenten a los emigrantes como víctimas de las mafias: mucho antes de serlo de ellas, lo han sido y lo son del poder” (9).

·  A veces los análisis causales se agotan en el fenómeno de la corrupción local, que pesa como una losa sobre el fenómeno de la esclavitud, pero sería un error olvidar que la dinámica imperialista es generadora de un modelo de desarrollo que se basa en la dinámica de acumulación por desposesión, que se impone bajo la forma de guerra mundo en el escenario actual, y que inexorablemente genera esclavitud y favorece las condiciones para que ésta prolifere.

4.- Detrás de la esclavitud hay una lógica de la que una buena parte de los habitantes de los países que no tenemos altas tasas de esclavitud local somos beneficiarios económicos (bajos precios de la alimentación, del textil, del calzado, de los muebles, móviles más pequeños…). En 2012 se hicieron estimaciones que hablaban de un negocio entorno a la esclavitud de más 150.000 millones de $. Pero las NFE también extienden su sombra sobre nuestras sociedades: explotación laboral, pérdida de derechos sociales, precariedad, pobreza laboral… No se debe identificar el fenómeno de la explotación con la esclavitud, sería devaluar este último concepto, sin embargo, ambos están relacionados y marcan una ruta que sirve para instaurar un disciplinamiento social e ideológico, que ha sido, es y será necesario para la pervivencia del sistema de poder vigente.

5.- Decía un bombero que había estado en Lesbos como voluntario que “la mayor crisis humanitaria desde el siglo pasado está siendo atendida exclusivamente por voluntarios… Todo está gestionado por voluntarios: desde la limpieza de las playas, hasta el rescate en el agua, hasta su recepción en la orilla, hasta la asistencia sanitaria y psicológica, abogados en los campos de refugiados… Pero los voluntarios no entramos en valorar lo político”.

Antes de llegar a ser un problema humanitario la esclavitud ha sido un problema político. Hay víctimas que han salido de su situación de esclavitud y lo tienen claro, hay que combatir la esclavitud en todas sus formas y reivindicar verdad, justicia, reparación pero sobre todo no repetitibilidad.

En relación con esto conviene apuntar dos consideraciones que no son menores:

· El papel que la dinámica imperialista asigna a los estados no es el de combatir sus formas de acumulación ilegal e ilegítima. Esto es una mala noticia para enfrentar la esclavitud.

· Los posibles sujetos subsidiarios de esta tarea, las ONGs, en general han sido diseñadas para acometer el “plano humanitario” pero no el político -la dinámica de subvenciones y de permisos para desplegar su actividad así lo dictan en multiples ocasiones-. Otra mala noticia.

Una acción política que pierde de vista a las víctimas comete un grave error, pero no es menor el que se acomete con una acción humanitaria que rehúsa afrontar la lucha por la transformación política.

Aun así, sería injusto silenciar el trabajo de organizaciones y militantes que luchan contra la esclavitud, que han conseguido desmantelar mafias locales, con riesgo y coste de sus propias vidas, y que han incorporado a personas que han pasado por la esclavitud a su lucha organizada.

6.- Hay que terminar haciendo mención al internacionalismo. Algunas asociaciones como Free the Slaves que trabajan sobre el terreno local han dejado bien claro que liberar personas de la esclavitud, sin ofrecerles una inserción viable en la dinámica social, es un camino que en muchos casos está llamado a convertirse en un círculo vicioso, en el que para sobrevivir tienen que volver a insertarse en la dinámica de esclavitud. Su propuesta para romper ese círculo vicioso pasa por la formación y el fortalecimiento de las comunidades locales, de modo que puedan integrar a las personas liberadas y hacer frente a las mafias.

El lema “liberar esclavos, luchando contra la esclavitud” que asocian al refuerzo de comunidades, es algo fundamental desde un punto de vista práctico y de corto plazo, pero hay que conectar lo local y lo global. Cuando se amplían los puntos de vista y se ahonda en la causalidad, las comunidades también resultan frágiles, hasta los estados lo son. Necesitamos tejer una perspectiva de resistencia e intervención internacionalista que haga frente a la guerra mundo en que nos encontramos y a la esclavitud como una de sus concreciones. No podemos perder de vista que la esclavitud no es un fenómeno local, se da en nuestro país, en las fábricas de textil del empobrecido Bangladesh, o en ese monumento al lujo y la ostentación que es Dubai (donde trabajan los khali balis, los que no importan a nadie), o en Qatar donde se va a jugar el mundial de futbol de 2022.

Decía Luther King desde la cárcel de Birmingham, Alabama, tras ser detenido en una protesta: “La injusticia en cualquier lugar es una amenaza para la justicia en todas partes. Estamos atrapados en una red ineludible de mutualidad. Lo que afecta a uno directamente, afecta a todos indirectamente”.

No enfrentar la esclavitud en todas sus formas; consentir las leyes de extranjería, los recortes en derechos laborales, el desmantelamiento de derechos políticos, las políticas de desarrollo neocoloniales, las intervenciones militares que castigan a los pueblos; no enfrentar el imperialismo como sistema generador de esclavitud, y no hacerlo de forma internacionalista nos pone encima de la mesa una pregunta a quienes vivimos en los que se autodenominan “países libres”, ¿qué clase de libertad tenemos?, ¿de qué hablamos cuando hablamos de libertad? No podemos seguir permitiendo que la cita de cabecera de esta aportación nos siga retratando como sociedad. La realidad nos dice que conformarse con la libertad concedida por el imperio es cronificar la esclavitud para muchos seres humanos.

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(1)   Cita de una mujer brasileña liberada de las mafias de trata con fines sexuales en nuestro país y que forma parte de Apramp (Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención a la Mujer Prostituida).

(2)   http://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/@ed_norm/@ipec/documents/publication/wcms_596485.pdf

(3) Los atributos del derecho de propiedad son: potestad de uso; potestad para disponer de; y potestad para disfrutar de los frutos obtenidos del bien poseído.

(4) http://www.ohchr.org/SP/ProfessionalInterest/Pages/SupplementaryConventionAbolitionOfSlavery.aspx

(5)   https://www.ted.com/talks/kevin_bales_how_to_combat_modern_slavery/transcript?language=es#t-514286

(6)   https://www.msssi.gob.es/ssi/igualdadOportunidades/internacional/consejoeu2/doc/ConveniodeConsejoEuropaTrata.pdf

(7) https://www.pressreader.com/spain/la-vanguardia/20180325/281513636697186

(8) https://www.youtube.com/watch?v=EX82ekUSH_4

(9) https://www.hoac.es/2014/04/01/santiago-agrelo-arzobispo-de-tanger-mientras-las-medidas-politicas-ignoren-el-sufrimiento-seran-vejatorias/

 

 

 

 

 

 

 

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