Tribunal Permanente de los Pueblos Contra la Guerra Imperialista y la OTAN. Resolución Parcial, Mesa de Ucrania / Este de Europa

Tribunal Permanente de los Pueblos Contra la Guerra Imperialista y la OTAN, Segundas Sesiones.

Mesa de Ucrania / Este de Europa.- RESOLUCIÓN

(English version)

INTRODUCCIÓN
La Mesa de Ucrania ha partido de la elaboración de una cronología que permitiera la compresión de los acontecimientos que han desencadenado un conflicto armado abierto y elevado la tensión en el Este de Europa a niveles inquietantes.

A partir de esta cronología, la Mesa ha desarrollado un relato preliminar de la crisis en el que se subrayan los principales hitos registrados.

En el trabajo de elaboración del relato, la Mesa ha identificado tres planos de análisis, cada uno de ellos prefigurando un “objetivo de guerra” o enemigo concreto:

  • En primer lugar, el conflicto político que culminó con la expulsión de su cargo del presidente legítimo de Ucrania, Viktor Yanukovich y su sustitución por un gobierno a la medida de los intereses occidentales
  • Consiguiente al golpe de estado, la represión desencadenada por el nuevo gobierno contra la oposición, con sus derivados de elevación de la violencia sectaria y la aparición de movimientos secesionistas en Crimea y Novorossya y la guerra en Donbass
  • El encaje de la crisis de Ucrania en el marco de una operación estratégica de acoso a Rusia desde las potencias imperiales articuladas en la OTAN

En paralelo a este relato preliminar, la Mesa ha venido identificando algunos sucesos o actividades como elementos que han resultado decisivos en el devenir de los acontecimientos. Cada uno de estos elementos ha sido documentado por la Mesa a base de su contextualización en una ficha, con una identificación clara de los agentes responsables y una profusa documentación que sustenta la denuncia.

Todos esos elementos, a su vez, fueron incorporados a una tabla de Actores/agresiones en la que se presentan en la secuencia normalizada (criminalización -o creación del enemigo-, aislamiento y destrucción del enemigo), cada uno de ellos orientado al objetivo de guerra correspondiente a cada uno de los tres planos de análisis antes citados: el gobierno legítimo de Ucrania, la resistencia al golpe de estado y Rusia como enemigo estratégico final. El enunciado del elemento que figura en cada casilla de la tabla da acceso a la ficha correspondiente. La tabla actualizada puede consultarse aquí: Tabla de Actores y agresiones

La Mesa ha identificado algunos otros elementos cuyos enunciados aparecen en la tabla, pero que no han podido ser documentados con su ficha correspondiente.

Durante el transcurso de las Segundas Sesiones hubo un total de 11 asistentes que se sumaron a los trabajos de la Mesa, lo que permitió la incorporación de algunos elementos adicionales al relato preliminar. Dado el carácter de Permanente del Tribunal, la Mesa deja abierta la posibilidad de seguir poblando esta base de datos del conocimiento y la pone a disposición de quien quiera utilizarla.

La Mesa elaboró también el Relato definitivo, que constituye la fundamentación, en siete apartados, de los distintos elementos que constituyen la Resolución Particular. Figura como Anexo 1 a esta Resolución.

Durante los debates habidos en este encuentro, tanto al interior de la Mesa como en Plenario, se fijaron también los elementos de denuncia de esta Resolución Particular en el apartado “Conclusiones”. Asimismo, la Mesa ha identificado con claridad a los principales responsables de la criminal agresión y los expone al escrutinio público con la mención sumaria de los actos de los que deben responder, en el apartado “Denuncias”, que ofreció al Plenario para su adopción como condenas en la Resolución General de las Segundas Sesiones del Tribunal.

CONCLUSIONES

Si bien la crisis de Ucrania puede haberse originado como un conflicto entre las élites locales, ha sido deliberadamente alimentada por los EEUU para sabotear la iniciativa Rusa de crear un espacio económico común Euroasiático y tomando como excusa la negativa de Rusia a plegarse a su estrategia de destrucción en Siria. La UE, incapaz de crear un discurso alternativo, ha seguido fielmente el dictado de los EEUU para atraer a Ucrania a la órbita occidental.

Para este fin, las autoridades de los EEUU y la UE no han dudado en ejercer la más burda injerencia en los asuntos internos de Ucrania, mostrando un descarado apoyo a la oposición al gobierno legítimo y desestabilizando su sistema político-social en una flagrante violación de la Carta de las NNUU.

Para conseguir su objetivo, las élites de los EEUU y los países de la UE han recurrido a todo tipo de actuaciones, incluyendo actividades de su servicio exterior, de fundaciones de “promoción de la democracia”, la exhibición de agentes políticos apoyando a los opositores durante las revueltas y desatando una poderosa campaña de desinformación y guerra psicológica para engañar a sus pueblos.

Entre todas las actividades criminales, destaca la financiación, armamento y entrenamiento de grupos paramilitares ultranacionalistas (“banderistas”, seguidores del colaboracionista Stepan Bandera durante la ocupación y genocidio nazi de la URSS ), para provocar disturbios sangrientos que arrinconasen al gobierno.

La crisis política, que enfrentaba inicialmente a los partidarios y detractores de un Acuerdo de Asociación con la UE, reventó por la intransigencia de la oposición, que no respetó un acuerdo, avalado por la UE, de posponer su firma a una negociación con Rusia.

Grupos de mercenarios, entre ellos georgianos y neonazis ucranianos, fueron los autores de los disparos que provocaron más de 60 muertos en la plaza del Maidán. Los grupos banderistas fueron los encargados de irrumpir en la Rada Suprema y forzar, mediante amenazas, la destitución del presidente legítimo Yanukovich en un verdadero golpe de estado.

A pesar de todos estos antecedentes, EEUU y la UE no mostraron reticencia alguna en aceptar al nuevo gobierno, convalidando de esta forma el golpe de estado como forma de acceder al gobierno en nueva violación de la Carta de las NNUU.

Las nuevas autoridades desataron una oleada de represión con rasgos genocidas contra las minorías, en especial rusohablantes y contra las organizaciones populares de izquierdas y contrarias al golpe de Estado.

La formación de las autodefensas en Crimea y Donbass fue un acto de legítima defensa de la mayoría de las poblaciones de estas zonas; la situación se resolvió en Crimea tras un referendum, donde la población se manifestó mayoritariamente a favor de su reintegración en Rusia; en el caso de Donetsk y Lugansk, las pretensiones de hacer un referendum para la federalización, fueron enfrentadas por una campaña militar de Kiev que se empantanó en una cruenta guerra del Donbass.

Para ejecutar su campaña revanchista, el nuevo gobierno fomentó la acción incontrolada de los grupos banderistas que le habían abierto el acceso al poder. Su actividad criminal ha incluido las matanzas de Odessa, de Mariupol y otras localidades, así como las operaciones de castigo contra las poblaciones resistentes, que le han valido el apelativo de “batallones punitivos”.

El gobierno de Kiev ha actuado en connivencia con los grupos banderistas, permitiendo su actividad provocadora de acciones militares de más calado e integrándolos en las fuerzas del Ministerio del Interior, con el fin de legitimarlos.

El derribo del vuelo MH17 no pudo haber sido obra de las autodefensas de Donetsk, dado el armamento que poseían; sin embargo, sin esperar al resultado de las investigaciones y sin permitir a Rusia participar en ellas, ha sido presentado desde occidente como ejecutado por ellas sin duda alguna.

El estancamiento en la guerra de Donbass ha dado lugar hasta a tres treguas, con la constante mediación de Rusia. Los acuerdos de Minsk II son sistemáticamente violados por Kiev y Rusia es sistemáticamente acusada por occidente de incumplir el acuerdo, cuando su papel ha sido de intermediación y no forma parte del mismo.

La crisis ha desatado una campaña recurrente de sanciones, desde EEUU, la UE y otros países, decretadas contra Rusia como supuesta responsable de ella y cuyas consecuencias han debido sufrirlas el pueblo ruso.

Toda la crisis de Ucrania, pero en especial la reincorporación de Crimea a Rusia y la guerra de Donbass, ha sido aprovechada por la OTAN para agitar el fantasma de la agresión rusa, justificando de esta forma la mayor campaña de rearme y de despliegue militar en el Este de Europa como no se había visto desde los tiempos de la guerra fría.

La crisis de Ucrania es, por tanto, funcional a la estrategia seguida por las élites e instituciones de los EEUU, secundada por sus aliados de la OTAN y en contra de la voluntad de sus pueblos, de estrechar el cerco a Rusia como único rival en el tablero geopolítico dotado de capacidad nuclear conmensurable con la propia.

La estrategia de la tensión alimentada desde la OTAN coloca al planeta en una situación de extremo riesgo, en que cualquier decisión equivocada puede desencadenar el holocausto nuclear.

Es preciso confrontar las distintas actitudes adoptadas por occidente y Rusia, la una agresiva y mendaz, la otra prudente y dialogante, aún a pesar de la gravedad de los hechos que se vienen produciendo en sus mismas fronteras.

Resulta escandaloso y criminal el papel de voceros de la peor propaganda de guerra seguido por todos los grandes medios de persuasión occidentales en la distorsión y tergiversación de la información que perciben los pueblos de los países occidentales, la justificación de los actos de desestabilización protagonizadas por sus gobiernos y de culpabilización de las propias víctimas de los actos de violencia que ellos inducen. Su actuación conlleva la recuperación del discurso de la guerra fría, negando cualquier posibilidad al desarrollo de movimientos de solidaridad entre los pueblos y de generación de una cultura de la paz.

Constatamos el esfuerzo sistemático de los gobiernos de los países occidentales para reescribir la historia, ocultando deliberadamente el papel central del ejército soviético en la liberación de Europa del terror nazi y blanqueando su imagen, atribuyendo al ejército soviético atrocidades equiparables a las de los nazis como forma de legitimar su connivencia con las fuerzas de extrema derecha.

En este escenario, hay que señalar el papel de España como seguidor incondicional de las políticas dictadas desde los EEUU y como obsecuente proveedor de medios militares para el acoso a Rusia, en una guerra que nada tiene que ver con las necesidades del pueblo español.

DENUNCIAMOS

La relación de personajes con responsabilidades en el desencadenamiento y el desarrollo de la crisis en Ucrania es muy extensa; en este apartado, la Mesa quiere señalar especialmente a todos aquellos personajes que, no siendo ucranianos, han intervenido descarada y criminalmente en favor de los intereses occidentales. Los principales responsables ucranianos se relacionan en el Anexo 2.

La Mesa denuncia a los siguientes personajes con las imputaciones que se indican:

José Manuel Durao Barroso, Presidente de la Comisión de la UE, que manifestó que Ucrania no podía firmar un acuerdo de Asociación con la UE si estaba a la vez en la Unión Aduanera. Esta tesis articuló la revuelta del euromaidan y el golpe de estado para lograr a cualquier precio la firma del acuerdo, el aislamiento de Rusia y la incursión de la OTAN en Ucrania.

Victoria Nuland, Portavoz del Departamento de Estado de los EEUU, que se personó en la plaza Maidan el 11 de diciembre de 2013 para mostrar su apoyo a los opositores al gobierno de Yanukovich en un acto de injerencia e intrigó con el embajador Pyatt la estrategia para el cambio de gobierno el 28 de enero de 2014.

El senador de los EEUU John McCain, por ofrecer un discurso a los opositores llamando a a la revuelta.

La Representante para la Política Exterior de la UE, Catherine Ashton, que conociendo perfectamente que los francotiradores de Maidán no eran leales al gobierno de Yanukovich, sino que pertenecían a la oposición, no quiso revelarlo.

Geoffrey Pyatt, embajador de EEUU en Ucrania, que en una conversación telefónica con Victoria Nuland el 28 de enero de 2014, discutieron sobre cuál sería el mejor candidato a presidente y la estrategia para su acceso al poder: en ella Victoria Nuland desestimó la mediación de la UE en la crisis con las palabras “fuck the EU” (que se joda la UE).

Anders Fogh Rasmussen, ex-Secretario General de la OTAN, que impulsó el relanzamiento injustificado de la política agresiva contra Rusia a partir de la cumbre de Gales; posteriormente, devendría consejero presidencial de Proshenko, el nuevo presidente de Ucrania.

Jens Stoltemberg, actual Secretario General de la OTAN, que ha llevado al paroxismo el despliegue al este de la OTAN en su campaña de acoso a Rusia y ha organizado el rearme y adiestramiento del ejército ucraniano y su próxima incorporación a la organización.

Phillip Breedlove, Comandante Supremo de la OTAN entre mayo de 2013 y mayo de 2016, que conspiró contra la propia autoridad del presidente Obama para forzar una mayor implicación militar contra Rusia en la crisis de Ucrania.

Barack Obama, como responsable principal y último de la estrategia de rearme y acoso, del despliegue del Escudo Antimisiles y de las nuevas bombas nucleares en el teatro europeo, poniendo en riesgo a todo el planeta. Por su violación de los tratados de limitaciones de armas tácticas en Europa y por adoptar, el 21 de septiembre de 2014, un plan de un billón de dólares para la fabricación de otros 400 misiles balísticos intercontinentales, 12 submarinos y 100 bombarderos estratégicos de ataque nuclear.


ANEXO 1: El “relato” sobre la crisis de Ucrania

1.- Antecedentes

La historia de Ucrania no puede desligarse de la propia de Rusia, hasta el punto de que ya en el siglo IX existió el primer estado de eslavos orientales denominado Rus de Kiev, si bien Rusia se formó como estado en el siglo X. A lo largo del tiempo, el devenir de Rusia y Ucrania ha estado muy vinculado, en tiempos modernos a costa de una reducción progresiva del territorio ucraniano y una extensión del de Rusia.

Ucrania fue una de las repúblicas fundadoras de la Unión Soviética en 1922, con una ampliación hacia el este en la región de Novorossya. Durante la guerra civil tras la Revolución, Polonia ocupó el oeste de Ucrania, territorio que fue recuperado durante la Segunda Guerra Mundial tras la ocupación nazi. Durante ella, grupos colaboracionistas, capitaneados por Stepan Bandera, se incorporaron al ejército nazi y a las SS y ejecutaron las peores operaciones de castigo y exterminio de la población soviética. En 1954, Krushov decide la transferencia de Crimea, desde la República Socialista de Rusia a la de Ucrania, dado que no había comunicación por tierra entre ellas.

Ucrania alcanzó su independencia tras la disolución de la Unión Soviética en 1991. Los gobiernos de Rusia y Ucrania acordaron el mantenimiento de Sebastopol, en Crimea, como la principal base de la flota Rusa, garantizada hasta 2.042.

Tras la independencia, Ucrania experimentó una profunda desaceleración, perdiendo el 60% de su PIB en una década y sufriendo tasas de inflación de cinco dígitos. Insatisfechos con las condiciones económicas, así como con el crimen, la corrupción y las privatizaciones, los ucranianos organizaron protestas y huelgas.

La economía se había recuperado entre 2000 y 2007 con un crecimiento promedio del PIB del 7,5% anual. A partir de la crisis financiera global de 2008, padeció una segunda depresión en la que el PIB se contrajo el 15% en 2009 para estabilizarse después.

Ucrania tiene 46,2 millones de habitantes, 77,8% de los cuales son ucranianos étnicos, con minorías considerables de rusos, bielorrusos, rumanos y tártaros. El ucraniano es el único idioma oficial, aunque también el ruso se habla ampliamente. La mayoría de la población se declara atea y entre los religiosos domina el cristianismo ortodoxo.

2.- Aplazamiento del Acuerdo de la Asociación entre Ucrania y la Unión Europea

El Acuerdo de Asociación entre Ucrania y la Unión Europea se produjo después de más de dos décadas de negociación y presiones por parte de la UE y EEUU y busca evitar su integración con la Unión Aduanera Euroasiática junto con Rusia, Bielorrusia y Kazajstán y, sobre todo, integrarla en la OTAN, adentrando así su aparato bélico en el corazón de Rusia e impidiendo su acceso a su principal base militar (Sebastopol, Crimea) en el Mar Negro.

Así, en estas negociaciones, mientras Ucrania buscaba relanzar su economía, la UE buscaba el control político, económico y militar de Ucrania y sobre todo, interrumpir las relaciones económicas, políticas y culturales con Rusia.

El mayor impulso al acuerdo se produjo en 2004 tras la llamada “revolución naranja”, protestas organizadas por grupos nacionalistas ucranianos de extrema derecha y por ucraniano-americanos descendientes de colaboradores con los nazis amparados por la CIA durante la guerra fría. Tras una fuerte campaña internacional, se impuso el candidato prooccidental Yúshchenko frente al prorusoYanukóvich. Siguieron varios conflictos con Rusia sobre el precio del gas natural, lo que condujo a periodos de escasez en otros países europeos.

Sin embargo, las negociaciones para el acuerdo se paralizaron en 2010 tras la amplia derrota electoral de Yulia Timoshenko y la formación de gobierno de nuevo por Víktor Yanukóvich. Éste continuó negociaciones con Rusia para encontrar el modelo apropiado para encajar el acuerdo con la UE con la cooperación con la Unión Aduanera de Bielorrusia, Kazajistán y Rusia, sus principales socios comerciales. En febrero del 2013 el Presidente de la Comisión Europea José Manuel Durão Barroso aclaró que “un país no puede ser al mismo tiempo miembro de la Unión Aduanera y estar en el área de libre comercio con la Unión Europea”.

La Unión Europea, al tiempo que ejercía toda su capacidad de presión, estableció una serie de condiciones para la firma del acuerdo que incluían cambios legales y ventajas políticas para la oposición. La Rada suprema Ucraniana aceptó algunas de ellas pero finalmente un decreto del gobierno ucraniano en Noviembre de 2013 postpuso la firma del Acuerdo de Asociación y el Acuerdo de Libre Comercio con la Unión Europea (UE) a los resultados de una comisión de comercio entre Ucrania, la Unión Europea y Rusia para resolver los problemas de comercio y de seguridad entre las partes.

3.- Golpe de estado en Kiev

Tras una intensa campaña internacional, tanto institucional como gubernamental y sobre todo, mediática, se organizaron violentas protestas en Kiev. A las protestas se unieron inicialmente distintos sectores de la población descontentos con la gestión del Partido de las Regiones, de Yanukóvich. El grupo fascista Pravy Sektor fue uno de los principales organizadores del movimiento en Kiev e instigador de los disturbios, apoyado por el partido parlamentario de extrema derecha Svoboda y las Iglesias ucranianas. Ambos movimientos habían sido históricamente apoyados por Estados Unidos.

En noviembre de 2013 la población ucraniana se encontraba virtualmente dividida entre los partidarios de una asociación con Europa y los que la preferían con la Unión Aduanera. El mayor apoyo hacia la integración con la UE se encontraba en Kiev (alrededor de 75 %) y en el oeste de Ucrania (81 %). Este apoyo se reducía al 56 % en el centro del país, al 30 % en el sur y en Crimea y al 18 % en el este, zonas estas de mayoría rusohablante.

En enero de 2014 las protestas subieron de intensidad, ocupando la plaza de la Independencia en Kiev día y noche, construyendo aparatosas barricadas y comenzando los manifestantes primero a usar bastones, escudos y cascos y después armas de fuego contra la policía y los contra-manifestantes y a capturar a decenas de policías. Hubo decenas de muertos. El 20 de febrero, francotiradores de la extrema derecha comenzaron a disparar indiscriminadamente a manifestantes y policías, produciéndose ese día más de 60 muertos. Los medios de comunicación mundiales difundieron las imágenes por todo el mundo culpando al gobierno de Ucrania. Pero estudios independientes han demostrado que los golpistas planearon la masacre de Maidán.

Aún los propios agentes de la intervención revelaron la intencionalidad de los disturbios. Se hizo pública una grabación entre la jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton y el ministro de exteriores estonio, Urmas Paet, en donde Ashton afirmaba que “se hace cada vez más evidente que detrás de los francotiradores no estaba Yanukóvich sino alguien de la nueva coalición”. La autenticidad de la grabación ha sido reconocida por Paet.

Con la mediación de la Unión Europea, el 21 de febrero se firmó un acuerdo entre el gobierno de Yanukovich y la oposición que incluía la formación de un gobierno de coalición, elecciones anticipadas y una reforma constitucional. Sin embargo, incumpliendo el acuerdo, el 22 de febrero por la mañana los opositores ocuparon las principales instituciones asentadas en Kiev, aprovechando la ausencia en el Parlamento del presidente Yanukóvich.

Con el parlamento ocupado por fuerzas paramilitares de Pravy Sektor y Svoboda, se destituyó al presidente por «abandono de sus funciones» con el voto positivo de 328 de los 450 diputados. Las votaciones se realizaron bajo amenazas a los parlamentarios del partido del gobierno y se ignoraron los procedimientos legales para la destitución.

El Ministerio del Interior del nuevo gobierno emitió una orden de captura contra Víctor Yanukóvich acusándole de ser el responsable de los asesinatos producidos durante la rebelión fascista en Kiev.

Rusia no reconoció al nuevo gobierno de Poroshenko, considerando a Víctor Yanukóvich «el único poder legítimo en Ucrania» y tachando de inválidas todas las decisiones adoptadas por la Rada pues «se derrocó al presidente legítimo mediante un golpe de Estado». Sin embargo los países de la UE, la OTAN y EEUU reconocieron de inmediato al nuevo gobierno.

El gobierno de Poroshenko firmó de manera inmediata el controvertido Acuerdo de Asociación entre Ucrania y la Unión Europea. Cabe señalar que el acuerdo compromete a Ucrania a realizar reformas económicas, judiciales y financieras para que sus políticas se ajusten a las de la Unión Europea. La UE, por su parte, proporciona a Ucrania apoyo político y financiero, el acceso a la investigación y al conocimiento Europeos, así como el acceso preferente a los mercados de la UE. El acuerdo implica también la convergencia de Ucrania con las políticas de seguridad y defensa de la Unión Europea.

4.- Independencia de Crimea y su reintegración a Rusia

Tras el desplazamiento de Yanukóvich del poder, las autoridades del Este y Sur de Ucrania hicieron un llamamiento a la resistencia y acusaron a la oposición de incumplir el acuerdo que había sido firmado el 21 de febrero con el destituido presidente.

En la madrugada del 27 de febrero, un grupo de hombres armados pertenecientes a las autodefensas tomaron sin encontrar resistencia los edificios de la Presidencia y el Parlamento de la República Autónoma de Crimea. Ese mismo día, el mismo parlamento anunció la convocatoria de un referéndum regional sobre el futuro político de la región autónoma.

El 1 de marzo, las manifestaciones contra el nuevo gobierno golpista en kiev se extienden a la región industrial del Donbass, de mayoría rusohablante. Entre tanto, el ejército ruso fue autorizado por el primer ministro de Crimea a entrar en la península y mantener el orden, hasta la celebración del referéndum.

El 16 de marzo se celebró el referéndum entre el millón y medio de habitantes de Crimea. Con una participación del 83.1 % ganó la opción de unirse a Rusia con el 96,77 % de los votos. Un total de 135 observadores de 23 países declararon a los medios que el referéndum se desarrolló de manera normal y tranquila.

El 18 de marzo, los líderes de la República de Crimea, Serguéi Axiónov y Vladímir Konstantínov, el presidente de Rusia, Vladímir Putin, y el alcalde de Sebastopol, Alexéi Chaly, firmaron en una ceremonia en el Kremlin el tratado de adhesión de dos nuevos territorios federales a Rusia.

La independencia de Crimea y su incorporación a Rusia supuso el establecimiento de sanciones diplomáticas y económicas por parte de EEUU, de la EU y del Gobierno de Ucrania a Rusia y las réplicas recíprocas.

También supuso el aislamiento de Crimea por parte de Ucrania y la desconexión de hecho de las comunicaciones y el abastecimiento de energía eléctrica a través de su único acceso por tierra. Esta desconexión ha sido llevada a cabo tanto por las sanciones y restricciones impuestas por el gobierno de Ucrania como por las acciones de sabotaje de grupos neonazis consentidas por aquél.

5.- Matanzas de Odessa, Mariupol y otras

El 2 de mayo de 2014, los ataques con cócteles Molotov y armas de fuego de los nazi-ucranianos de Sector de Derecho a la Casa de los Sindicatos en las que se refugiaban los manifestantes prorrusos tras los enfrentamientos con los partidarios del régimen de Kiev en las calles, causaron 42 muertos. Se contemplaron escenas de una crueldad extrema cuando paramilitares fascistas acababan con los manifestantes heridos rompiéndoles la cabeza al grito de “gloria a Ucrania”.

El portavoz del presidente ruso Vladimir Putin responsabilizó a las autoridades de Kiev y a los estados occidentales que les apoyan de ser directamente responsables del “baño de sangre” ocurrido en la ciudad de Odessa. Hasta la fecha, las autoridades de Ucrania no han iniciado ninguna investigación seria para aclarar la responsabilidad en la masacre.

El 9 de mayo, en el contexto de la operación “antiterrorista” desatada por el nuevo gobierno, tropas de Kiev y paramilitares de las milicias fascistas hostigaron en Mariupol a los manifestantes que celebraban el día de la victoria en la segunda guerra mundial. Las fuerzas de Kiev asediaron un cuartel de la policía que había sido ocupado por miembros de la resistencia antifascista. Se produjeron ataques con vehículos blindados y armas pesadas y el incendio del cuartel, además de tiroteos indiscriminados, con un resultado de más de 20 muertos.

Otras matanzas semejantes se produjeron en el contexto de la represión gubernamental contra la resistencia en la región del Donbass, en la que se destacó la actuación de las milicias fascistas.

6.- La guerra en Donbass

La guerra en el este de Ucrania, en la región de Donbass, comenzó en marzo de 2014, tras las protestas de la población rusófona reclamando autonomía como reacción al golpe de estado en Kiev.

Tanto grupos de la policía Ucraniana como del ejército, se pusieron de parte de los manifestantes contra el nuevo gobierno de Kiev o desertaron con posterioridad con sus armas, constituyendo grupos de “autodefensa” antifascista, con la participación de civiles y de voluntarios internacionales, en especial, de Rusia. Este proceso se intensificó tras la incorporación de Crimea y Sebastopol a la Federación Rusa.

El 8 de abril, el gobierno de Kiev pone en marcha una “operación antiterrorista” contra la resistencia antifascista. La operación desencadenaría bombardeos masivos sobre objetivos civiles y que batallones fascistas y de mercenarios (Aidar, Azov, Donbass, etc) saquearan, torturaran y ejecutaran a la población de todo asentamiento que cayera en sus manos a modo de castigo. Algunos de estos batallones han sido directamente financiados y entrenados por EEUU y todos serían ulteriormente incorporados a las fuerzas del Ministerio del Interior en un intento de legitimarlos. La operación resultaría un fracaso, ante la reticencia del ejército ucraniano a participar en la represión, lo que deja a las milicias fascistas y mercenarios toda la iniciativa.

El 12 de abril de 2014 se produjo la declaración de independencia de Donetsk y Lugansk y la formación de la República Federal de Donbass. La escalada del conflicto desembocó en un choque armado entre las fuerzas de autodefensa de las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk y el ejército de Ucrania.

En conversaciones en Ginebra entre EEUU, Rusia, la UE y Ucrania, el 17 de abril se acuerda el desarme de todas las milicias en Ucrania y una amnistía, una reforma de la Constitución y el envío de observadores de la OSCE. Ucrania no respetaría el acuerdo, al tiempo que crecen las sanciones contra Moscú, a pesar del apoyo mostrado por Putin a las elecciones presidenciales en Ucrania y su oposición a los referendos secesionistas. Estos refrendos se celebrarían el 11 de mayo, con alta participación y un 90% de apoyo, que no sería reconocido por Kiev ni por occidente.

El 6 de junio se encuentran Putin y Poroshenko por primera vez, invocando un alto el fuego. La situación es inestable, con una resistencia muy dura por parte de las autodefensas del Donbass, hasta que el 17 de julio se produce el derribo del avión MH17 de Malaysian Airlines (298 fallecidos), acto del que se culpa a las autodefensas. Occidente lo califica de ataque con un misil tierra aire, sin prueba alguna. Hay numerosas evidencias que apuntan al ejército o la aviación ucraniana, incluyendo análisis de ex-funcionarios de los EEUU y un documental de la BBC. Se producen nuevas sanciones y embargo de armas contra Moscú por parte de la UE, mientras la OTAN planea el despliegue de una fuerza de intervención rápida en su flanco oriental.

Para el otoño de 2014, los insurgentes habían logrado recuperar gran parte del territorio que controlaban antes de la ofensiva del ejército ucraniano. El 5 de septiembre de 2014 se firmó el Protocolo de Minsk, que establecía la retirada del armamento pesado y un alto el fuego bajo supervisión de la OSCE. Este alto el fuego ha sido violado en numerosas ocasiones.

El 12 de febrero, tras un recrudecimiento de los enfrentamientos, se firman los acuerdos llamados Minsk II: un alto el fuego en el que participan Rusia, Ucrania, Francia, Alemania y las repúblicas del Donbass. Entre los trece puntos del acuerdo se contempla la retirada del armamento pesado de ambos bandos, el control completo de Ucrania de sus fronteras con Rusia en la zona de conflicto y el reconocimiento del estatus de repúblicas federadas del Donbass en la constitución de Ucrania.

Durante el verano de 2015 se producen reiteradas violaciones a los acuerdos de Minsk II, sin que Kiev retire su armamento pesado de la línea del frente, desde la que se bombardea ocasionalmente a las ciudades sitiadas. El propio John Kerry declararía el 2 de noviembre que se debe conceder a Donbass un estatus especial y se deben retirar las armas pesadas del sudeste de Ucrania.

En febrero de 2016, a un año de los acuerdos Minsk II, Kiev sigue con su política de ganar tiempo y evitar las reformas que reconocen la identidad de las provincias orientales, en tanto persiste en la utilización de armamento pesado. Mientras tanto, desde occidente se sigue acusando a Rusia, que no es parte contendiente, de violar estos acuerdos.

La guerra había causado al menos 9.000 muertos y más de 20.700 heridos a diciembre de 2015, según la ONU y las partes se acusan a diario de violar la tregua. En la actualidad, el gobierno ucraniano vuelve a concentrar armamento pesado en las proximidades de la región y se aprecia un repunte de los enfrentamientos.

Según informe recientemente emitido por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, en el periodo del 16 de noviembre de 2015 hasta 15 de febrero de 2016, es decir, en el periodo en que estaban en vigor los acuerdos de Minsk, se siguen produciendo ejecuciones extrajudiciales y desapariciones forzadas en el territorio ucraniano (alrededor de 1.000 personas que el gobierno Ucraniano no tiene prisa en buscar). La misión de la ONU determina definitivamente que las cárceles secretas y las torturas en Ucrania no son casos aislados. Es parte del sistema establecido por parte del nuevo Estado y de su política.

7.- El acoso a Rusia

Es necesario constatar cómo, al igual que sucedió en el pasado con las “revoluciones de colores” o las operaciones de desestabilización en el Cáucaso, la intervención de occidente en Ucrania, siempre a remolque de los Estados Unidos, ha estado orientada a estrechar cada vez más el cerco alrededor de Rusia.

Las actividades que se han ido desvelando ponen de manifiesto una desbocada ansiedad occidental por limitar el espacio vital de Rusia, hasta colocar a la OTAN en sus propias fronteras. Este movimiento, en clara violación de los acuerdos Reagan/Gorbachov sobre el desmantelamiento del pacto de Varsovia, se ha prolongado durante un cuarto de siglo y ha llegado al paroxismo con la pretensión, inasumible por cualquier gobierno ruso con una mínima conciencia de soberanía, de hacerse con el control de Crimea y su principal base estratégica.

Ya EEUU sufrió un serio revés en su política en el Próximo Oriente, cuando tropezó de frente con la negativa rusa a seguir su política de demolición de las estructuras estatales en Siria. Desde ese momento, la estrategia de Washington ha estado siempre dirigida a debilitar al estado Ruso.

Sin entrar en otras consideraciones geoestratégicas y de control de la extracción y el tránsito de las fuentes de energía, se hace evidente que la supremacía de los EEUU está siendo cuestionada por el ascenso imparable de las economías de los países BRICS. Las limitaciones en la capacidad económica de EEUU frente a estos nuevos competidores le lleva a forzar su supremacía con el único instrumento que le queda: la fuerza militar.

En este terreno, es obvio que Rusia, como única potencia con arsenal nuclear equiparable al de EEUU, es el enemigo a batir. Por ello, EEUU ha aprovechado la crisis que se vivía en Ucrania para forzar una salida que favoreciera sus intereses, despreocupándose completamente de los costes humanos y políticos de su actuación. En lugar de tratar de mediar entre las partes, han favorecido a los sectores más corruptos y de corte fascista para instalar en el poder a un gobierno dócil, sin considerar el grave riesgo para la convivencia que entraña el dar rienda suelta a la extrema derecha.

EEUU ha lanzado todo tipo de acusaciones contra Rusia, responsabilizándola justamente de lo que ellos y no Rusia, hacen: intervenir para desestabilizar. Es obvio que Rusia posee intereses legítimos en mantener la estabilidad y cierta capacidad de maniobra en los países que son fronterizos con ella. Además, hay una importante presencia de población de origen ruso en Ucrania.

El presidente Putin se ha conducido en la crisis con una extraordinaria prudencia. La operación de desestabilización y golpe de estado alimentada por occidente ha supuesto una escandalosa provocación a Rusia. ¿Alguien puede imaginar una operación semejante en las fronteras de los EEUU?. La respuesta de Putin ha sido siempre ponderada y ha tratado siempre de evitar la escalada. Naturalmente, no podía resignarse a perder Crimea, que siempre había sido Rusa y es vital para su seguridad. Pero incluso el procedimiento para su recuperación fue exquisito, haciendo gala de un extraordinario tacto y sin dejarse arrastrar al conflicto.

Su implicación en la guerra de Donbass ha sido muy limitada, asegurando, mas que nada, un apoyo moral y humanitario a las autodefensas y haciendo un sincero esfuerzo por alcanzar una solución pactada entre las partes, a pesar de la abierta hostilidad del nuevo gobierno de Kiev.

Por tanto, toda la propaganda occidental se ha volcado en demonizar a Rusia como la responsable de la crisis de Ucrania y de la guerra del Donbass. Y ello le ha servido a EEUU como un excelente detonador para lanzar la mayor campaña de rearme y de despliegue militar en el Este de Europa como no se había visto desde los tiempos de la guerra fría.

Además de estrechar el cerco a Rusia, esta estrategia reclama de sus aliados un incremento en los gastos militares, a tono con la tendencia de la última década de regar armamento por todo el planeta en la política del caos controlado y de la que los EEUU son beneficiarios por partida doble: los mayores vendedores de armamento y los que están en mejores condiciones de resistir el conflicto, aislados en su continente.

La irresponsable y temeraria estrategia de los EEUU, secundada por sus aliados de la OTAN, ha llevado a Europa y a la humanidad entera al borde de una guerra nuclear de consecuencias devastadoras, dado el alarmante nivel de automatización en el control de los arsenales estratégicos, susceptible de desencadenar una respuesta incontrolada a un estímulo no previsto, por insignificante que parezca.

Por último, cabe señalar el papel que juega nuestro país en este juego de fuerzas, con una posición decididamente seguidista de los EEUU en su política exterior y con su plena implicación en el rearme en el flanco oriental de la OTAN. Ello incluye, entre otras cosas:

la participación en el incremento en tres veces de los cazabombarderos estacionados en los países bálticos

la cesión de la base de Rota para el estacionamiento de los destructores del Escudo Antimisiles, cuyos componentes terrestres se están desplegando ahora en Rumanía y Polonia

la cesión de la base de Morón para el estacionamiento de la fuerza de marines de despliegue rápido de los EEUU, además de un punto estratégico para el aprovisionamiento de las fuerzas americanas en tránsito al teatro de Europa oriental

el mando y el aporte de hasta 3/5 de los efectivos de la Fuerza Conjunta de Muy Alta Disponibilidad (VJTF), lista para su despliegue en 48 horas, en alerta durante todo el 2016 y actualmente participando en las maniobras Anakonda 16 en Polonia

el Centro de Operaciones Aéreas Combinadas (CAOC) de Torrejón, con cobertura a todo el flanco sur-oriental


ANEXO 2: Personajes ucranianos denunciados por la Mesa

Arseni Yatseniuk, ex-primer ministro de Ucrania y ministro de asuntos exteriores en el segundo gobierno de Yanukovich, por traición a su pueblo y a su país, organizando un golpe de estado armado al servicio de estados extranjeros

Piotr Poroshenko, oligarca y actual presidente de Ucrania desde 2014. Por liderar un gobierno que llegó al poder mediante un golpe de estado violento. Y como último responsable de la operación militar contra su propio pueblo, dejeando a una parte de sus ciudadanos aislados, sin apoyo social alguno y bajo constantes bombardeos por pertenencia a una minoría étnica.

Alexandr Turchinov, secretario del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa de Ucrania, líder de la fracción “Frente popular” en la Rada Suprema de Ucrania, por liderar la oposición que ejecutó el golpe de estado violento, apoyándose en las potencias extranjeras, que llevó a la caída del gobierno legítimo; por presidir el gobierno provisional y dar orden del comienzo de la operación militar contra la minoría étnica concentrada en el sureste del país.

Dimitro Yarosh, ex-lider de la organización nacionalista extremista “Sector Derecho” en 2013-2015 durante el golpe de estado, responsable de muchas muertes violentas, ejecución de las represiones y desapariciones, actuando como fuerza de choque durante el golpe de estado.

Valeriy Giletey, ministro de defensa de Ucrania, por la planificación y ejecución de acciones militares contra la minoría étnica rusohablante, conocida en Ucrania con el nombre de “Operación Antiterrorista”.

Stepan Poltorak, ministro de defensa desde 14 de octubre de 2014, Comandante del Ejercito Interior (28 de febrero — 12de marzo de 2014) y Comandante de Guardia Nacional (19 de marzo — 14 de octubre de 2014), que entre el 31 de mayo y el 1 de septiembre de 2014 ordenó bombardeos artilleros contra la infraestructura civil, causando la muerte de 45 personas.

Valentin Nalivaichenko, Jefe del SBU (Servicios de Seguridad de Ucrania) entre el 24 de febrero de 2014 y el 18 de junio de 2015 y anteriormente, delegado de la Rada Suprema de Ucrania para el control del SBU por su actuación como agente de la CIA en la dirección de los servicios secretos de Ucrania tras el golpe.

Vasiliy Gritsak, teniente general de la policía y actual Coordinador del Centro Anti-terrorista del SBU. Existen numerosas alegaciones contra él por reiteradas acusaciones falsas contra Rusia, como el intento de volar una cárcel del SBU y de estar tras los atentados de Bruselas en marzo de 2016

Andrey Parubiy, presidente de la Rada Suprema de Ucrania, VIII convocatoria. En 1991 fue junto a Oleh Tyahnybok uno de los fundadores del partido social-nacionalista Svoboda, nombrado secretario de seguridad y defensa nacional de Ucrania por el golpista presidente en funciones Turchinov. Desde el 14 de abril de 2016 ocupa puesto de Presidente de Rada Suprema de Ucrania.

Arsen Avakov, ministro de Asuntos Interiores de Ucrania en el Gabinete del Gobierno de Yatsenyuk, oligarca con el número 67 en la lista Forbes (datos del 2008) y ex-Gobernador de Kharkov, recurrentemente acusado de corrupción, hasta el punto de haber figurado en la lista de buscados por Interpol. En el nuevo Gabinete de Ministros de Vladimir Groisman sigue ocupando la silla del Ministro de Asuntos Interiores.

Anton Gerashenko, consejero del Ministerio de Asuntos Interiores de Ucrania, que participó en la creación de Guardia Nacional y en diciembre de 2014 anunció la creación del portal web “Mirotvorets” con una lista negra de más de 9.000 “terroristas y sus colaboradores”, muchos de los cuales aparecieron después asesinados en extrañas circunstancias.

Oleh Tyahnybok, miembro de la Rada Suprema y líder del partido político ucraniano ultraderechista y ultranacionalista Svoboda, que fue declarado por la UE partido extremista y xenófobo, contrario a los valores europeos.

Oleg Lyashko, presidente de la fracción del Partido Radical de la Rada Suprema de Ucrania, por su participación en la creación y armamento del regimiento de la Guardia nacional “Azov” (responsable de la matanza de Mariupol y otros crímenes de guerra) y que presentó un proyecto de ley proponiendo considerar a los manifestantes que reclamaban el acercamiento a Rusia y no a la Unión Europea como separatistas y colaboradores de los “ocupantes”, y la prohibición del Partido Comunista y del Partido de las Regiones de Yanukovich.

El Batallón “Aidar”, encuadrado en el Ministerio de Defensa, y sus comandantes anterior Sergey Melnichuk y actual, Evgeniy Ptashnik, por su responsabilidad en los atroces crímenes contra la población civil de Donbass.

El Batallón “Donbass” (Dniepropetrovsk), encuadrado en la Guardia Nacional bajo órdenes del Ministerio de Asuntos Interiores y su comandante, Semion Semionchenko, por su responsabilidad en los atroces crímenes contra la población civil de Donbass.

Igor Kolomoiskiy, oligarca y financiador del batallón “Donbass”, por su responsabilidad en la creación y sostenimiento de un grupo paramilitar de corte fascista que actuaría como fuerza de choque y provocando acciones militares masivas. Posteriormente, este batallón pasaría al Ministerio de Asuntos Interiores para poder usar el armamento pesado.

(descargar en pdf)

(English version)

Un pensamiento en “Tribunal Permanente de los Pueblos Contra la Guerra Imperialista y la OTAN. Resolución Parcial, Mesa de Ucrania / Este de Europa”

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