Tribunal Permanente de los Pueblos Contra la Guerra Imperialista y la OTAN. Resolución Parcial, Mesa de Víctimas y Resistencias

Mesa Víctimas y Resistencias en las guerras imperialistas. Resolución parcial

(English version)

La forma de actuar del imperialismo que se expande desahuciando al otro, que establece relaciones de dominación–sometimiento, doblegando voluntades y soberanías, que intenta monopolizar el poder recurriendo a bloqueos, golpes de Estado o guerras, deja tras de sí un rastro de destrucción y dolor que adquiere rostro en las víctimas. Detener la mirada en ellas es un ejercicio ineludible de humanidad ante tanta barbarie y, a la vez, imprescindible para comprender la verdadera naturaleza del imperialismo.

Esta mirada activa exige una atención humanitaria pero también una tarea política que pasa por visibilizar a las víctimas, escuchar su voz, tomar conciencia de los procesos de victimización, denunciar las estrategias e intereses que han desembocado en su situación de desposesión, y enfrentar la lógica de un imperialismo que sostiene este expolio.

Analizar las dinámicas de poder perdiendo de vista a las víctimas nos distancia de lo real, e identificar víctimas sólo con emergencias humanitarias sin cuestionar sus causas políticas nos conduce a reproducir y hacer crónicas las situaciones de dominación, favoreciendo su repetición en otros lugares.

Conviene tener presente que tanto en la etapa de la guerra fría, como en la del llamado derecho de injerencia humanitaria, como en la actual guerra global contra el terrorismo, pueblos enteros, regiones enteras y hasta continentes han visto transformadas sus condiciones de vida de forma drástica en función de unos intereses espurios de tipo político, ideológico, económico, energético, geoestratégico, definidos en los despachos confortables de la metrópoli a miles de km de distancia. Unos intereses que desde el punto de vista de las víctimas tienen un hilo conductor: decretar el despojo en masa de millones de personas.

Una desposesión personal y colectiva, globalizadora y globalizante, esto es, que alcanza espacios geográficos cada vez más amplios, y que afecta a cada vez más aspectos de la vida: bienes materiales, vivienda, relaciones, pertenencia, salud, afectos, cultura, futuro, país, y hasta la propia vida. Una desposesión que castiga con más dureza a los colectivos más débiles: personas con bajos recursos económicos, infancia, mujeres, ancianos, colectivos de distinta etnia, de distinta orientación sexual, enfermos, etc…

La realidad es implacable. Recordemos algunos datos:

  • Parar la guerra, regresar a casa, reconstruir la vida, algo tan básico como esto es hoy un sueño para unos 70 millones de personas, el mayor número de desplazados forzosos desde la II Guerra Mundial. En 2015 se han registrado 8.6 millones de nuevos desplazamientos en 28 países. Al tremendo castigo bélico sufrido por los pueblos sirio, iraquí, afgano, ucraniano o libio entre otros, se siguen sumando nuevos pueblos como el yemení que en su primer año de guerra ha alcanzado una cifra de desplazados internos de casi 2,5millones de personas.

  • En 2015 había 46 países en conflicto con un total de 2700 millones de personas en situación de alto riesgo de nuevos conflictos bélicos.

  • La estrategia de la guerra global contra el terror ha dejado 32 veces más víctimas civiles que las que han generado los actos terroristas.

  • El número de víctimas civiles en las guerras no deja de crecer y ya es cercana al 90%, mientras los combatientes solo suponen el 10%.

  • La infancia está sometida a condiciones vergonzantes como pone de manifiesto el hecho de que el 92% de los menores migrantes que ha atravesado el Mediterráneo para llegar a Italia en este año lo han hecho solos, o que su situación en los campos de refugiados sea tan desesperada como para que en un campo de Jordania el 26,3% de los menores declarara no tener ganas de seguir viviendo; por no citar los cerca de 300.000 niños que se estima que están siendo utilizados directamente como armas de guerra en África.

  • La violencia de género que se ha incorporado como estrategia de guerra y de maltrato de las mafias, de modo que aumenta el número de casos de niñas solas que llegan a Europa embarazadas fruto de los abusos sufridos durante su viaje…

La guerra altamente tecnificada con drones y con todo tipo de avances no ha ahorrado dolor a las víctimas, ni ha reducido el número de actores interpuestos (mercenarios), ni ha supuesto una merma del número de víctimas civiles. Porque el problema es un problema esencialmente político que se extiende en el tiempo como lo pone de manifiesto el hecho de que en tres décadas las guerras impuestas por las potencias occidentales y en particular por la OTAN en Irak, Afganistán y Pakistán han dejado tras de sí más de 4 millones de muertos y todavía hoy siguen siendo zonas en conflicto; o como nos recuerdan territorios como Gaza, o los campos de refugiados como Tinduf, o el bloqueo cubano.

El imperio desprecia libertades, elimina derechos y destruye vidas para afianzarse como metrópoli, como centro de esa historia que construyen sus cronistas oficiales.. Pero el centro de la historia se construye desde abajo, desde las víctimas, desde los pueblos, desde sus resistencias a esas dinámicas de opresión, desde sus luchas por su dignidad y desde esa ternura de los pueblos que es la solidaridad.

Ante esta situación desde la Mesa de Víctimas

DENUNCIAMOS:

  • La magnitud de la victimización de las guerras de los últimos años, amplificada de manera exponencial por la estrategia euro-norteamericana de la guerra contra el terror.

  • Las indignas estrategias de criminalización de las víctimas, empleada para justificar las intervenciones imperialistas de castigo. En los últimos años la victimación del pueblo árabe en general, sobre el que se vierten infinidad de estereotipos injustificados, y en base a los cuales de dispara la xenofobia popular constituye una de las operaciones más vergonzosas de limpieza cultural practicada por Occidente.

  • La inhumanidad que representa la victimización de los sectores más vulnerables de la población.

  • La dinámica imperialista de desposesión impuesta a las víctimas. Una dinámica que instala la arbitrariedad pero que no es arbitraria en su concepción y que se articula en distintas fases: La construcción del enemigo a través de los procesos de criminalización; la ruptura de los procesos de convivencia construidos por los pueblos, así como el debilitamiento de su estructura institucional; el aislamiento internacional; la intervención militar y, finalmente, los negocios de la reconstrucción, las mesas de donantes para lavar conciencias, las declaraciones de emergencias humanitarias desvinculadas de los responsables que las han generado; y tras todo ello, el olvido de las víctimas y la impunidad.

CONDENAMOS a los responsables:

  • Las grandes corporaciones multinacionales cuyos intereses lucrativos provocan o refuerzan la generación de conflictos.

  • Los grandes Tratados que despliegan los intereses imperialistas como el TTIP actualmente en negociación.

  • Las instituciones financieras y los grandes grupos de inversión que generan un mundo opaco de rentabilidades y financiación de las guerras.

  • Los gobiernos y las alianzas políticas internacionales que ponen en práctica las dinámicas imperialistas, tanto con sus intervenciones militares directas en Oriente Próximo, en el Este europeo ó en África subsahariana, como por el abandono a los pueblos que previamente colonizaron. Tal es el caso, entre otros muchos, de Gran Bretaña, Francia y España, respecto al pueblo palestino, los países subsaharianos y el pueblo saharaui. Una responsabilidad extensible también a las Naciones Unidas y su Consejo de Seguridad que por acción, o por dejación de responsabilidades, impiden la soberanía de estos pueblos en resistencia.

  • Igual condena merecen los países de la UE tanto por su participación en las ‘guerras contra el terror’ como por la injustificable actitud de negar protección a los desterrados que llegan a sus fronteras; por sus políticas xenófobas de estigmatización, sometimiento degradante y expulsiones en masa que han llevado a la liquidación del derecho al asilo y a la firma del degradante Acuerdo de la vergüenza conTurquía por el que se externalizan derechos políticos fundamentales, a la vez que mantienen trato preferencial con la entidad sionista de Israel, responsable de políticas genocidas y crímenes de lesa humanidad sobre el pueblo palestino. Esta denuncia en materia de refugiados se hace extensible en España a todos los gobiernos e instituciones locales, autonómicas y municipales, que tras ficticias declaraciones solidarias, se refugian en la pasividad, el conformismo o la indiferencia.

  • Los aparatos militares y las alianzas militares internacionales como la ofensiva OTAN que actúan como brazo ejecutor de las políticas imperiales.

  • Las actitudes xenófobas, indiferentes o favorables a la cultura de la sospecha que tanto crecen en nuestra “civilizada Europa”, dando pie a políticas excluyentes que no podíamos ni imaginar.

  • Los Medios de Comunicación y las industrias culturales que, para proteger los intereses de sus dueños, falsean la realidad ocultando la verdad de las víctimas .En especial, condenamos la manipulación informativa planificada que tanto contribuye a romper los consensos de convivencia en los países objeto de desestabilización, como se ha puesto de manifiesto en Ucrania.

RECONOCEMOS Y APOYAMOS

Las dinámicas de resistencia de las víctimas y de los pueblos ante las relaciones de sometimiento que se les quiere imponer. Una resistencia que no tiene nada de idílica pero que es toda una lección de dignidad y que se encarna en pueblos como el palestino, el cubano, los pueblos indígenas que han mantenido luchas ancestrales contra distintos imperios, el pueblo saharaui, o la iniciativa bolivariana en Venezuela, entre otros. Y también en miles y miles de militantes que quedaron en las cunetas, en fosas comunes, en el silencio de la historia mediática y que han sido y son imprescindibles; así como todos aquellos que aunque hoy sólo tienen fuerzas para poder luchar por su supervivencia, cuando superen esta situación empujarán procesos de liberación y soberanía de sus pueblos.

Una resistencia que ante la agresión del imperio ha respondido:

  • Releyendo de forma colectiva la experiencia por la que han pasado para incorporarla a su identidad y reforzar el sentido de pertenencia.

  • Construyendo un proyecto colectivo de convivencia en el que el apoyo mutuo es una cuestión de supervivencia.

  • Abriendo y sumando sus luchas a las dinámicas internacionalistas, tejiendo redes de solidaridad en otros países y con otros colectivos.

  • Reforzando los procesos de auto organización y participación como instrumentos esenciales para el fortalecimiento de las resistencias y para la apretura de vías que permitan poner en marcha nuevas institucionalidades.

  • -Reivindicando finalmente su derecho a la soberanía.

La Mesa de Víctimas y Resistencias comparte el testimonio presencial recibido de víctimas del pueblo saharaui, ucraniano y palestino a quienes manifiesta pleno apoyo y solidaridad en sus históricas resistencias al imperialismo y sus luchas por la autodeterminación y el derecho al retorno. En el caso saharaui, aplaudimos de modo especial el esfuerzo heroico de las mujeres saharauis que se han empoderado y han sabido hacer frente, a veces como únicas responsables, al sostenimiento general de las familias y a las necesidades educativas, higiénicas, sanitarias y alimentarias de las comunidades en los campos de refugiados.

Así mismo hacemos constar que tanto los testimonios directos como los medios alternativos de información son imprescindibles tanto para acercarnos a lo real como para poder acabar con la impunidad en que se mueven los centros de poder.

El grito de las víctimas clama contra la inhumanidad de la destrucción imperialista y convoca a todos a la lucha contra la guerra y la impunidad.

Con las víctimas, por su derecho a la verdad, a la justicia y a la reparación. ¡Por el derecho de soberanía de los pueblos!, ¡Con quienes resisten!, ¡PAREMOS LAS GUERRAS!

En Madrid a 18 de junio de 2016

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