1.- Víctimas de la guerra imperialista

(En esta página se describen los Objetivos de la Mesa; también se accede a otra página en la que se detallan las conclusiones de los trabajos que ha venido realizando la mesa)


Objetivos de la Mesa: Víctimas de la guerra Imperialista

Dada la naturaleza de las guerras imperialistas, de su lógica y de su voracidad, detener la mirada en las víctimas, es un ejercicio ineludible de humanidad ante el bochorno de una barbarie tan injustificable; pero también un reto para comprender la lógica de dominación hegemónica y arbitraria de los grandes centros de poder sobre las voluntades de los individuos y de los pueblos.

Hacer visibles a las víctimas no se reduce a desvelar el número de muertos o acoger a unos pocos refugiados. Por el contrario exige acercarse a la multiplicidad de formas de victimación que sufren las gentes forzadas a permanecer en lugares donde su supervivencia está directamente amenazada, y comprender la lógica del despojo que les agrede (desposesión de sus tierras, sus bienes, su cultura, su vida, su identidad…), impulsada por la anti-ética del sometimiento, y que se sintetiza en el principio de que los intereses de la metrópoli y de la clase social que la gobierna son el referente último al que todo se somete.

La guerra puede y debe leerse desde muchas claves pero la de las víctimas más débiles es esencial para no deshumanizar los análisis, para no perder contacto con lo real. Porque quienes más alto costo pagan ante las agresiones imperialistas son siempre los más vulnerables, los que tienen menos resistencia o menos posibilidades de huir: Población civil, Menores, Mujeres solas, los Diferentes, los Desplazados forzosos, etc.

Desde esa opción del análisis, la Mesa de Victimas se plantea como objetivos:

– Describir con los datos más precisos posibles la magnitud de la victimación de las guerras de los últimos años, en especial a raíz de la llamada guerra contra el terror.

Denunciar y condenar que esta victimización es el resultado de la estrategia imperialista de desposesión y control territorial a través de las guerras que provoca o alimenta.

Analizar las fases de la dinámica imperialista en sus intervenciones de sometimiento, esto es criminalizar, aislar e intervenir, poniendo el punto de mira en las víctimas pero sin perder de vista las disputas de poder.

Denunciar y condenar el cierre de fronteras a desplazados que alcanzan las fronteras europeas. De modo especial, la política xenófoba de estigmatización, sometimiento degradante y expulsiones en masa practicadas en muchos países de la UE, así como la liquidación del derecho al asilo que consagran los Convenios Internacionales.

Denunciar el falaz discurso humanitario que apela al sentimiento pero elude cualquier responsabilidad política del imperialismo en la multiplicación de las víctimas. Más aún cuando, obtenidos jugosos contratos para la reconstrucción de los países devastados, las víctimas son condenadas al olvido y triunfa la impunidad.

Poner en valor las resistencias al imperialismo por parte de los pueblos agredidos (pueblo cubano, palestino, saharaui, iniciativas bolivarianas, pueblos indígenas, etc.), mostrando cómo en ellos la respuesta parte de un fuerte sentido de identidad-pertenencia, se consolida en la fortaleza de proyectos colectivos con una sólida organización que es germen de una nueva institucionalidad, que busca internacionalizar sus causas, y que desemboca en la realidad del autogobierno y de la soberanía.

Reivindicar que la protección de los inocentes recogida en la Convención de Ginebra de 1949 sigue teniendo valor; que el Derecho Internacional Humanitario y el Derecho internacional de los DD.HH. son más importantes que la coartada de la “guerra contra el terrorismo”.

Denunciar que las víctimas de la guerra lo son de las ambiciones imperialistas sostenidas por personas concretas, instituciones precisas y entidades nada inocentes. Y que esa responsabilidad debe ser señalada y condenada para que un día la verdad y la justicia restauren la dignidad de las víctimas.

Condenar moral y políticamente las intervenciones concretas de los actores en estas operaciones de agresión y desestabilización: las Corporaciones multinacionales occidentales, en especial, las empresas de armamento radicadas en EE-UU y Europa; las instituciones financieras internacionales (BM, FMI, BCE…) que financian campañas de guerra en busca de altos beneficios; los Gobiernos y sus alianzas internacionales, en especial de EE.UU, Reino Unido, Francia, Unión Europea, Israel, Monarquías islamistas y otros gobiernos occidentales; y, sobremanera, la OTAN, que ha intervenido de mil maneras en los desastres de Kosovo, Afganistán, Libia, Iraq y Siria.

Las víctimas piden verdad, justicia y reparación. Reclaman reponer el principio de causalidad, pues no son una catástrofe natural. Hay un porqué que es preciso desvelar para que sea posible la justicia y la reparación. Ese porqué encuentra su respuesta en las ambiciones del Imperialismo; las víctimas claman por la justicia, lo que supone identificar culpables e implantar los medios para que el daño no se repita. ¡Nunca más la impunidad! ¡Estamos en guerra!

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