Cataluña y nuestro particular “estado de desecho” (IV)

Antonio Maira (*)

22 diciembre 2017

Las consecuencias políticas

Algunas de las consecuencias políticas del procés son ya evidentes. Otras se pondrán sobre la mesa en las próximas semanas o en los próximos días:

-La primera y más importante es que por primera vez -antes que ninguna fuerza política formalmente republicana o federal-, una nación dentro del estado español se declara República independiente y soberana. Eso es realmente histórico y significa la ruptura del régimen del 78 que representa, en realidad, la continuidad del Régimen franquista

La cuestión no es baladí ya que supone, entre otras cosas no menos importantes, la liquidación de la Monarquía de origen franquista, corrupta, que ejerce como poder autónomo la jefatura de las Fuerzas Armadas además de otros poderes excepcionales. Del rey depende, en realidad, la propia Constitución y la permanencia del estado bipartidista e intocable: “atado y bien atado”, como había dicho el general genocida y fascista Francisco Franco. El latiguillo del “estado de derecho” que repiten al unísono PSOE, PP, Ciudadanos y Podemos (esta vez bajo la forma del ping-pong o del sí pero no, no pero sí, de los políticamente indecisos denominados ni-ni (ni DUI ni artículo 155 de la Constitución).

-La segunda es el establecimiento del estado de excepción en Cataluña (derogado pero ensayado y disponible) y su amenaza concreta –tal como acaba de afirmar Rajoy-, para establecerlo en el resto del estado ante amenazas del mismo tipo.

La primera declaración del a todas luces ilegítimo Presidente del Gobierno lo demuestran sobradamente. A partir de este momento y dada la actual Ley Electoral es absolutamente imposible cualquier proceso constituyente. Mucho más cuando la propuesta legislativa para cualquier reforma de la “Carta Magna” procede de una Comunidad autónoma.

-El Senado, ha pasado de “cámara inútil” a cuerpo legislativo imprescindible para autorizar la represión.

-El artículo 155 pasa a ser un estado de excepción “en conserva”, que puede ser activado en cualquier momento y que ya tiene funcionarios adiestrados para ello.

-La tarea represiva, que ha pasado formalmente al Poder Judicial, puede llevar a la cárcel a centenares de funcionarios en el corto, medio y largo plazo, a voluntad del Gobierno.

-El poder judicial, no independiente en el estado español, puede determinar la propia composición del Parlament catalán y la exclusión de todos los dirigentes procesados según informes policiales y procesos judiciales que pueden ponerse en marcha tal como estamos viendo en los últimos días.

-Ha surgido una grave contradicción en relación con la “intocable” ley Electoral.

Su sistema marcadamente desproporcional marcado por la ley de d’Hont y por la fijación del número de escaños por provincias en el Congreso y en el Senado (muy inferior), los Parlamentos Autonómicos y los Municipios; y por el número de parlamentarios en cada una de estas cámaras, es enormemente favorable a los partidos del bipartidismo en el Senado y en el Congreso de los Diputados, y muy desfavorable a los mismos partidos en los Parlamentos Autonómicos.


(*) Analista político, capitán de fragata de la Armada. Miembro del Foro contra la Guerra Imperialista y la OTAN

Un comentario en “Cataluña y nuestro particular “estado de desecho” (IV)”

  1. No esperemos nada de estos partidos , que son serviles a un sistema podrido. Sin libertad no hay esperanza de nada. Romper el yugo con este País que manipula la justicia los medios y que son polichinelas del poder financiero.

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