Mañana, 14 de Abril, la República en la calle
Antonio Maira (*), 13 de abril de 2018.
Mañana, pese al frío y a las amenazas de lluvia, pese a la frialdad de los líderes políticos parlamentarios que dirán, como siempre dicen, que ellos están para la política cotidiana y para respaldar las demandas ciudadanas inmediatas, la República estará en la calle[1]. Ellos saben que esa República permitirá la explosión de las demandas populares, la finalización inmediata de la corrupción y la elaboración de una nueva Constitución que nazca de abajo arriba desde el pueblo[2].
Ciudadanos y ciudadanas en todo el país ondearán banderas y cubrirán las calles con pancartas, palos tricolores y astas con tres bandas: roja, amarilla y morada.[3] No habrá sitio para “monárquicos” que se disfrazan de republicanos, ni para “morados”[4] que se disfrazan también pero rinden vasallaje al Rey con la mirada puesta en las urnas. La Monarquía de Cuatro reyes y reinas (articulada a toda prisa para salvar de los tribunales a uno de ellos) ya es para el pueblo un centro de corrupción y una imagen de amenaza. Juan Carlos I es un franquista notorio y notable de crímenes de lesa humanidad no prescritos[5]; y Felipe VI un personaje dictatorial dispuesto a utilizar su “calidad de jefe de las Fuerzas Armadas” para amenazar a Cataluña y coaccionar al resto de los pueblos y naciones del estado[6].
El pueblo, fundamentalmente los jóvenes, irán recuperando la memoria de sus abuelos[7] mientras el hambre y el frío arrecian, las colas de subsistencia se hacen interminables, y el paro, la desigualdad y la ostentación de los más ricos golpea y humilla. Los grandes robos de los banqueros, de los políticos, de los empresarios mafiosos, de la Monarquía y de la Iglesia, aparecerá como lo que es: un sistema capitalista incorregible e insalvable.
Todos ellos son tan corruptos como el sistema, como su carcomido “estado de derecho”, su garantía de los “derechos humanos, sociales y políticos, y su traída y negada “separación de poderes”, su artículo 155[8] y el estado de excepción permanente.
Su Constitución flexible, antidemocrática y modificable a voluntad de los partidos y sin participación ciudadana, por el sistema bipartidista, se convertirán para nuestros jóvenes en una rapidísima lección de Historia.
Por un día, se verá la alegría y la ilusión pero también crecerá la rabia de la inmensa mayoría más pobre, y la cólera de los pocos poderosos que sientan ya sobre un poder resquebrajado y muy resbaladizo. Es ese mismo poder que les reclama honrar a Franco públicamente y amenazar al pueblo. Ambos sentimientos –la cólera y el temor- asoman ya por todos lados.
El Gobierno prefascista canta ya sus himnos de guerra[9] y moviliza a sus los grupos de extrema derecha mientras que los que no quieren oír ni ver, no ven ni oyen nada.
Cataluña volverá a tener un lugar preciso y de vanguardia en la historia de este país, al que llama con sus CDR,s y con sus cortes de autopistas y peajes, mientras los ministros cantan los himnos de la legión en las procesiones de Semana Santa y la ministra de Defensa amenaza con la intervención de las Fuerzas Armadas.
En este país hay y habrá presos políticos, si no le hacemos frente a ese fascismo heredado de la Transición y de un Régimen de cuarenta años.
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(*) Antonio Maira es analista político.
Escribe en Rebelión y en el Foro contra la Guerra imperialista y la OTAN.
[3] file:///C:/Users/Antonio/Music/Documents/Rep%C3%BAblica/El%20Ayuntamiento%20de%20Donostia%20vuelve%20a%20colocar%20la%20bandera%20republicana,%20pese%20al%20fallo%20del%20TSJPV%20.%20diariovasco.com.html
[4] https://casoaislado.com/wp-content/uploads/2018/02/pablo-iglesias.jpg
[5] https://politica.elpais.com/politica/2017/10/20/actualidad/1508511703_995393.html
[6] https://politica.elpais.com/politica/2017/10/20/actualidad/1508511703_995393.html
[7] http://cadenaser.com/ser/2017/05/16/tribunales/1494928317_862368.html
[8] https://www.eldiario.es/zonacritica/Rajoy-Catalunya-155_6_699640038.html
Lo peor de todo es que la izquierda ya no es izquierda es un tren camino a ninguna parte . Si el PCE no cambia y deja de buscar compañeros de viaje que le dejan en el furgón de cola.
Ni República, ni derechos sociales nada . Unidad popular pero no a cualquier precio.
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