La guerra económica contra Venezuela Del bloqueo duro, al cambio de modelo económico en dirección al socialismo

Antonio Maira*

Ahí estaremos siempre en una crisis de distintos matices, de distintos colores, con distintas formas de expresarse en la realidad fenoménica, la realidad visible en la superficie pues”.

Hugo Chávezi

El presidente venezolano Nicolás Maduro -siguiendo el camino trazado por Bolívar, Martí, Fidel y Chávez-, ha tratado de responder a los múltiples y variados escenarios de la guerra económica, cuyo desarrollo acompaña a otros tipos de guerra que también evolucionan con ella.

Finalmente, de un lado será la guerra de cuarta generación en todos los ámbitos: económico, paramilitar, psicológico, identitario, con el empleo permanente del terror y con todos los medios, es decir: la guerra de cuarta generación, grupos armados en las guarimbas con disciplina y planeamiento militar, despliegue geográfico y temporal irregular, actuación intermitente; utilización de tiradores de precisión, explosivos, armas modernas; utilización de grupos mercenarios globalizados y de ejércitos interpuestos, como el colombiano; y, por el otro la guerra de todo el pueblo, o de todos los pueblos, si se extiende a América Latina, con estrategias globales y temporales, luchas de escenario variable y tácticas de combate completamente distintas. Es preciso entender esto –la articulación y el planeamiento de la guerra en los diversos órdenes por parte de los EEUU y de sus vasallos y cipayos; y la muy posible respuesta de la guerra de todo el pueblo-, para llegar a comprender todo lo demás.

De esto, de la guerra como tal, de su proceso y del excelente planteamiento que está haciendo Maduro siguiendo y ampliando las enseñanzas de Chaves, escribiré en otro artículo.

Hay muchos precedentes de este tipo de guerra combinada –el bloqueo económico, comercial y financiero, y de sus acompañantes de guerra asimétrica, sus distintos y graduales niveles de desarrollo y de aparición, su amplio y extensible escenario, y de los efectos devastadores que provocan.

Guerra económica y la guerra combinada de amplio espectro

Todos los que tenemos edad para ello podemos recordar la guerra económica de amplio espectro que el Imperio de todos los Horrores desarrolló y desarrolla contra Cuba, que lleva ya 47 años y ha sido reforzada directa o indirectamente por los dos últimos presidentes, Obama (estratega encubierto que ha declarado públicamente que le “torcerá el brazo a los países que no se plieguen a la voluntad de los Estados Unidos”) y Donald Trump, empresario de ruleta y de Bolsa, que quiere gobernar a golpe de efecto y no abandonar su “patio trasero”. El primero al declarar a Venezuela –aliado fundamental de Cuba- como “amenaza regional directa de los EEUU”; el segundo reforzando la presión económica y amenazando con la intervención militar abierta en las tierras de Bolívar y de Chávez utilizando las bases militares en Colombia, y ajustando y ampliando el escenario bélico hasta Cuba.

El proceso en Cuba, en sus primeras etapas fue “ejemplar” en el sentido más literal de la palabra, e intercambiable, aunque los hechos que producen las semejanzas se realicen con más o menos ferocidad según las circunstancias.

La voladura de La Coubre –que intentaba romper el bloqueo de armas a Cuba-, abrió las hostilidades que habían sido precedidas por la rápida reacción norteamericana ante las primeras medidas sociales del gobierno revolucionario. El planteamiento de las primeras nacionalizaciones que afectaban directamente a los intereses norteamericanos y la inmediata solución al problema de la vivienda fue seguida del lanzamiento por la CIA de guerrillas urbanas y rurales en todo el territorio nacional con pequeños desembarcos, del ataque sistemático a los jóvenes voluntarios de la campaña de alfabetización, la aparición de guerrillas en el Escambray, el desarrollo de las intervenciones armadas y, finalmente, la intervención militar directa con tropas mercenarias de origen cubano y apoyo aéreo y naval estadounidense en Bahía de Cochinos. Más tarde se produciría la Crisis de los Misiles que alcanzaría dimensiones internacionales.

La intervención fue seguida por la que emplearon contra el Chile de Allende, con el bloqueo de las exportaciones y los pagos del cobre y aún antes contra el Portugal de la Revolución de los Claveles y, en un tiempo más próximo, contra Yugoslavia, Irak, Siria y otros pueblos que se han opuesto a sus intentos de dominio.

En la actualidad está desarrollando un bloqueo económico contra Rusia que está afectando, y, sobre todo, afectará, muy duramente, a todos los pueblos de Europa que dependen, por varias vías, y casi con exclusividad, en su política energética, de los aportes de gas y de petróleo de la antigua Unión Soviética, y que, simultáneamente, son requeridos por otros “factores” estratégicos como la India y China.

La guerra económica en su contexto: crisis intensa más desestabilización

La guerra económica contra Venezuela se produce en un marco de crisis económica global, regional y nacional muy intensa que afecta con especial gravedad a Venezuela, un país rentista, sostenido, prioritariamente por el petróleo. Sin embargo en la última década el gobierno revolucionario ha hecho un gran esfuerzo para alterar esa débil situación de monocultivo petrolero. La caída del precio del petróleo, vehiculada por el uso de la técnica del fracking sobre las pizarras bituminosas, realizada masivamente por los EEUU, ha supuesto una reducción del 87% de los ingresos por divisas en 2016, pasando en la etapa 2014-16 de casi 40.000 millones de dólares a un poco más de 5.000 millones.

En este contexto de crisis petrolera Venezuela ha sido sometida a la manipulación del mercado cambiario por el alza programada del mercado cambiario –el dólar today- que operaba fuera de los límites normados por el Gobierno y debilitaba la moneda nacional –el bolívar- desatando una gran inflación. A ese fenómeno se ha añadido el desabastecimiento de algunos productos básicos que, no tan paradójicamente, realizaban las empresas que recibían dólares a precio preferencial para realizar importaciones. La escasez se producía en períodos electorales y era utilizada descaradamente, como indicación del derrumbe económico, por las mismas empresas que eran financiadas y que controlan los medios de comunicación. Al sabotaje de las transacciones monetarias y a la negativa encubierta a negociar los bonos del estado y otros mecanismos de crédito público se unieron las instancias de crédito internacional, instadas al bloqueo por parte de los EEUU. El caso de un petrolero, cuya carga pero no su refino había sido vendido a compañías estadounidenses distribuidoras, bloqueado en el sur de Florida por La Secretaría de Finanzas, es un ejemplo paradigmático de cómo funciona este bloqueo.

La guerra económica es un poderoso factor de desestabilización: de ablandamiento, en todos los sentidos, de la revolución bolivariana. Su objetivo no es solo el de crear una situación de desabastecimiento, especialmente de productos básicos –fundamentalmente de importación, como los medicamentos y los alimentos-, sino la destrucción del tejido productivo y es el elemento primario que se desarrolla simultáneamente al crecimiento espectacular de la violencia programada.

El bloqueo económico elástico –que perjudica también, a la larga a alguna de las empresas norteamericanas- ha fijado objetivos políticos similares a un golpe de estado. En él se combinan la destrucción del tejido económico y la desesperación de la población por la especulación evidente y el acaparamiento escandaloso. También han funcionado, como clarines de advertencia y del futuro degüello, el sabotaje de la distribución de alimentos, con quemas de camiones y de autobuses y con atentados a centros de salud y de enseñanza. Las agresiones personales –más de 100 muertos-, que ha incluido la quema deliberada de gente con “apariencia bolivariana”, en lugar de provocar el miedo –en una guerra psicológica de manual de la CIA, o del Pentágono-, ha encolerizado al pueblo venezolano y ha resucitado, en forma de cólera, el espíritu revolucionario y bolivariano.

El bloqueo económico culmina con la amenaza de la intervención armada de los EEUU y sus aliados. En la zona se ha realizado durante años un despliegue enorme de bases militares. La violencia ha sido escalonada para contribuir a la sensación de derrota de una parte de la población venezolana.

La resistencia bolivariana

Pese al alineamiento de la oposición con los EEUU, que ha llegado hasta el extremo de pedir directa y claramente la intervención armada de los Estados Unidos, se ha pasado de rosca en el apretar de la muerte.

¡Estamos dispuestos a luchar en todos los escenarios posibles!, lanzó el Presidente venezolano –refiriéndose a la guerra total tanto en la variedad como en la intensidad en cada uno de sectores y campos de enfrentamiento (económico, psicológico, terrorista, mediático), después de su magnífica convocatoria al pueblo soberano, al poder supremo, al pueblo constituyente.

La manipulación monetaria realizada por la oligarquía económica y política venezolana con el apoyo de los EEUU, y el bloqueo económico, comercial y financiero realizado y programado por Washington que tiene una larguísima experiencia –casi genética- en este tipo de acciones ha sido puesta en evidencia.

Esta guerra, la peor de las posibles –según reconoció el propio Maduro refiriéndose a la guerra económica-, además de la guerra de cuarta generación contra el terrorismo que había convertido ya a Venezuela en el escenario de una guarimba total con intervención extranjera, provocó un notable cansancio en la población desabastecida de productos básicos, como las medicinas de alto coste y los alimentos. Alguno de ellos solo se conseguían en el mercado paralelo a precios exorbitantes.

El mecanismo del bloqueo económico, comercial y financiero, creó un mercado paralelo financiado por el propio estado que entregaba las divisas procedentes del petróleo a las empresas que comerciaban con el exterior para proporcionar algunos productos básicos no producidos en Venezuela: medicamentos, harina de maíz precocida y algún insumo fundamental para el funcionamiento de la industria, provocó junto a la inevitable corrupción de algunos funcionarios de alto o menor rango, que marcaban las diferencias con el pueblo bolivariano.

Maduro respondió, de manera inmediata, con cinco acciones urgentes:

-La primera fue la convocatoria de la nueva Constituyente, con un enorme respaldo popular como rechazo a la “locura” golpista de la oposición y su no concurrencia a las elecciones.

-La segunda fue la de la decisión de un cambio drástico en el sistema productivo pasando de un sistema rentista a otro nacionalizado con apoyo de la mediana empresa de camino hacia el socialismo.

-La tercera es la utilización a fondo del sistema de acción legislativa de la Asamblea Constituyente, desde su propia modificación hasta la aplicación de leyes Constitucionales y Decretos Constitucionales por un período de dos años.

-La cuarta es la aplicación de una política de Paz con Justicia, procesando y juzgando a los responsables de las llamadas a la rebelión que condujeron a una cifra de 100 muertos y de un número mucho mayor de heridos. El compromiso de paz lleva consigo la persecución de las guarimbas, trancazos y golpes de mano contra las instalaciones militares y la infraestructura social del país.

-La quinta es la continuación de la financiación de todas las Misiones del país.

i Hugo Chaves presenta a Gamsci ante cientos de miles de personas

http://www.cubadebate.cu/opinion/2007/06/10/hugo-chavez-presenta-a-gramsci-ante-cientos-de-miles-de-personas/#.WaZzvrJJbIU


*Antonio Maira es miembro del Foro contra la Guerra Imperialista y la OTAN

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