Reflexiones sobre partidos y militarismo (Una réplica a D. Cristóbal García Vera)

Con el ruego de su publicación, hemos recibido esta carta de Rafael Rodríguez Marrero, en la que replica al artículo al que enlazábamos recientemente, aparecido en Canarias Semanal, ¿PUEDE UN ACTIVISTA ANTI OTAN SER CANDIDATO A SENADOR DE UNA ORGANIZACIÓN PRO OTAN?:

Reflexiones sobre partidos y militarismo.

Una réplica a D. Cristóbal García Vera

Hace unos días, en las páginas del digital Canarias Semanal, el señor Cristóbal García Vera pretendía mostrar la incoherencia ideológica de la que quien estas notas escribe ha hecho gala.

Tal incoherencia la he puesto de manifiesto, según el Sr. Cristóbal, cuando a través de alguno de mis artículos de opinión denuncio la barbarie de los ejércitos y a la OTAN, mientras en las pasadas elecciones al parlamento español me presentaba encabezando la lista al Senado por la isla de Fuerteventura bajo el paraguas de la Confluencia Unidas Podemos. Alega el articulista la posición pro-atlantista de la formación morada.

Del artículo del Sr. Cristóbal podrían desvelarse diversas perspectivas. La primera de ellas (por dar un orden a la exposición) visualizaría que, en política, no puedes nunca errar pues ello te inhabilitará para hablar de cualquier cosa que se relacione con lo político. Esta visión, creo, eliminaría de la acción política a un muy importante sector de la población que, ocasional o frecuentemente, se equivoca en su pensar y accionar político.

Otra de las perspectivas, que podría derivarse de la anterior, apuntaría a señalar como incongruentes a cuantas personas han puesto cara, tiempo e ilusión en un proyecto que, pese a sus deficiencias, muchas entendieron era adecuado al momento político que se vive en el reino de España. La democracia de baja intensidad instaurada en ese reino tras la interminable “Transición” ha estado intervenida; ya lo demostraba en un libro de obligada lectura, “Soberanos e intervenidos”, el profesor Joan Garcés (1) allá por los años 90´del pasado siglo; sin embargo, muchas personas y organizaciones partidarias han continuado “jugando” a la política institucional bajo la creencia de que a través de las instituciones se puede consolidar o cambiar el rumbo de la sociedad.

Una tercera perspectiva que podría proyectar el artículo del Sr. Cristóbal García (sin pretender cerrar la posibilidad de otras ópticas) llevaría a la visión según la cual todas esas personas, candidatas y/o votantes de Unidas Podemos, amamos ardientemente el militarismo y la versión hegemónica que representa la OTAN.

Agradeciendo la coincidencia que muestra el Sr. Cristóbal respecto a cuanto defiendo y denuncio en mi artículo “De nuevo la OTAN en los cielos de Canarias” (2) creo nos distanciamos en determinadas apreciaciones. Pasando por alto su intento de deslegitimar mi decisión de ocupar una plaza en el Senado atendiendo a la comodidad y la remuneración que la misma podría otorgarme (soy funcionario docente con un salario que, si bien podría ser mejor, me basta para vivir dignamente) existen puntos de vista en donde, parece, no encontramos convergencia. Además, muestra el articulista alguna laguna informativa: participé en esas elecciones como independiente en una Confluencia, dentro de la cual Podemos (si bien con significación) era una de sus grupos integrantes. Precisamente, la condicionalidad que puse a participar en el proceso residió, fundamentalmente, en la necesidad que, entendía, se tenía de la confluencia. De no haberse producido esta, no hubiese yo participado como candidato en tales elecciones.

Debo reconocer que ya mi hija y mi hijo, junto a otras personas allegadas, me advirtieron (en los tiempos en que reflexionaba sobre la conveniencia o no de aceptar la invitación que Unidos Podemos me hacía para concurrir como candidato a las elecciones) de aquella incongruencia ideológica a la que se refiere el Sr. Cristóbal García en las páginas de Canarias Semanal. No sólo en relación a la posición mostrada por algunos líderes de la formación morada respecto a la OTAN, sino también respecto a determinadas opciones socialdemócratas presentes en el programa de confluencia que –entendían mis hijos y allegados- distaban mucho de mis posiciones sociopolíticas “tradicionales”.

Pero vayamos a lo nuclear; entre las personas y grupos que participamos en la confluencia Unidas Podemos, bastantes son quienes pensamos que debemos desterrar el militarismo y la OTAN a los contenedores de basura, sin posibilidad de reciclado. Le recuerdo al Sr. Cristóbal que en el documento-programa que Izquierda Unida (una de las organizaciones “de peso” en la confluencia) presentaba a ese proceso electoral, “Por un nuevo país”, se decía literalmente: “Exigimos la retirada de las bases de la OTAN en España y trabajaremos por la disolución de esta alianza militar.”(p.332)

Esta exigencia arroja luz sobre la tercera de las perspectivas arriba mencionada y nos permite, ahora sí, aclarar sobre lo supuesto por el Sr. Cristóbal. Creo deshace la incoherencia ideológica en la que según ese señor algunos hemos incurrido.

Por otro lado (y alejándonos un poco de la temática específicamente militar) es conocida la reactivación sociopolítica que, especialmente en los entornos locales, están teniendo las confluencias. Si bien hay aún muchísimo camino por recorrer, las experiencias plurales que se observan en numerosos municipios están generando ilusión y compromiso a favor de otro mundo posible. Le sugiero al Sr. Cristóbal -y al lector interesado al respecto- que consulte, por ejemplo, lo debatido durante las jornadas recientes en Iruñea en el contexto del MAK2 (Municipalismo, Autogobierno y Contrapoder) (3)

Creo que en Canarias estamos lejos de animar confluencias entre la gente más activa en las movidas políticas y sociales junto a la vieja izquierda y a toda una generación joven que eclosiona a raíz (y antes) del 15M. Líneas como la que están intentándose dibujar en Catalunya, en entornos como el que se pretende construir al calor de “El país dels comuns”, deberían proveernos de orientación; salvando, obviamente, las distancias. Temo que aún seguimos enzarzados aquí, por arriba, en luchas por el poder y, por abajo, en viejos desencuentros que limitan nuestras reales posibilidades de otra Canarias posible, anclada a las necesidades básicas de nuestras gentes, nuestro terruño y nuestras aguas. Porque las personas revolucionarias, aquellas que soñamos y trabajamos pro utopías, debemos recordarnos que “un revolucionario lo es respecto de sus propias concepciones, que jamás podrán ser para él (y para ella) verdaderas por el mero hecho de que lo fueron” (4)

Y para acabar; desde mis tempranas lecturas de Piotr Kropotkin aprendí a recelar de los líderes. Ya advertía A. Gramsci, en sus “Notas sobre Maquiavelo”: “El príncipe moderno, el mito-príncipe, no puede ser una persona real, un individuo concreto; solo puede serlo un organismo, un elemento social complejo en el que ya se haya empezado a concretar una voluntad colectiva reconocida y afirmada parcialmente en la acción.” Menciono a estos autores para desmontar el argumento (algo trillado ya a estas alturas) según el cual organizaciones como Podemos son Pablo Iglesias o Íñigo Errejón. Me parece que esa perspectiva (que aflora en el escrito del Sr. Cristóbal García) dista, y mucho, de explicar las dinámicas políticas, incluso partidarias, hoy día.

Son muchas las tareas que tenemos por delante quienes aún soñamos con utopías; más que enfrascarnos en detalles que nos separan (y el antimilitarismo y nuestro rechazo frontal a la OTAN nos une) debemos encontrar puntos básicos de encuentro (democracia económica, municipalización, predominio de lo público o colectivo o común, igualitarismo, antipatriarcado, economía ambiental,…) pues las derivas que se atisban bajo este modelo socio económico capitalista (que hace aguas por todos lados pretendiendo ahogarnos con ellas a las inmensas mayorías) amenazan con destruir nuestro planeta y la vida que lo define como Tierra.

Y sí, el antimilitarismo y la posición anti-OTAN seguirán siendo seña para cuantas continuamos soñando con otro mundo posible.

Esperando no le pese al Sr. Cristóbal García Vera, seguiré gritando -como vengo haciendo desde la década de los 70´del pasado siglo-:

¡¡NO AL MILITARISMO!! ¡¡NO A LOS EJÉRCITOS!!

¡¡OTAN NO, BASES FUERA!!


(1) Garcés, Joan (1996) Soberanos e intervenidos: estrategias globales, americanos y españoles. Siglo XXI Editores

(2) http://canarias-semanal.org/not/19723/de-nuevo-la-otan-en-los-cielos-de-canarias/

(3) http://mac2.uno/

(4) Castoriadis, C. (1976) “Concepciones y programa de `Socialisme ou Barbarie´”; en La sociedad burocrática. Volumen 2. La revolución contra la burocracia. Tusquets Editor, Barcelona.

Rafael Rodríguez Marrero. Docente e insumiso.

En Fuerteventura, a 2 de febrero de 2017

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