Ramón Pedregal Casanova.
¿Los objetivos del imperio o las preocupaciones del pueblo estadounidense?. Ostentar el poder sin ser vistos quiere decir ahondar su crisis buscando resurgir mediante su apropiación del mundo. A los sectores populares les importan sus bajos salarios, su falta de empleo, la emigración, … y Trump ha añadido las demandas de ultraderecha: dominación blanca y machista, capitalismo ultra liberal.
Si los financieros han hecho caer sus bolsas a la llegada de Trump, ¿asustados?, parece una maniobra para que tiemblen los pueblos, Trump les ha dicho que no va a cambiar nada, y las bolsas de ladrones del mundo han vuelto a subir.
Trump, cuya traducción sería “triunfo” y en otra acepción “fallo”, parece un revuelto del viejo y del nuevo fascismo: a por los débiles de allí, y culpar a sus naciones del desastre del sistema ladrón.
Sus electores celebrarán el “triunfo”, pero sin que pase mucho tiempo, lamentarán el “fallo”. Porque la solución no está en individuos o equipos capitalistas, el problema es que su sistema destruye el mundo: ahí tenemos el abismo económico y la amenaza de confrontación nuclear. Ya ha dicho que no va a permitir que se les escape América Latina (en los casos de Venezuela, más financiación a mercenarios, y a Cuba le niega el levantamiento del bloqueo y promete endurecerlo, además de amenazarla militarmente, fotografiándose con los gusanos de la fracasada invasión por Bahía de Cochinos). Amenaza a Palestina haciendo saber a los sionistas que está con ellos: continuará la guerra neocolonial en Oriente Medio, con vistas al Lejano Oriente: aislar a China y a Rusia. ¿Y?.
Si las grietas sociales y políticas entre el pueblo y el régimen del “triunfo” se agrandan, ¿la conciencia social confundida desaparecerá y se transformará al ver el “fallo”?. A todos los pueblos nos queda la tarea de gigantes de salvarnos a nosotros mismos, con el mundo. Hay que apresurarse.